ARTICULOS

CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO

En agosto de  2004 se cumplió el primer centenario de la creación del Departamento de Nariño y en noviembre el de la universidad de Nariño; dos acontecimientos significativos, de gran importancia en la historia y en la cultura de Nariño. 
En la historia porque el nuevo Departamento fue el resultado de un largo y accidentado proceso, iniciado en 1865 y promovido por lo más representativo de la clase dirigente de la provincia de Pasto, contra la sistemática y prolongada oposición de Popayán y que culminó en 1904,  con la expedición de la ley 1ª. del 6 de agosto y la posesión del primer Gobernador, don Julián Bucheli. Se lograba así realizar una vieja y justa aspiración de la región de independizarse de la tutela y sujeción del Cauca para emprender la organización de una entidad autónoma, capaz de forjarse su propio destino. El desarrollo de Nariño ha sido desigual por las políticas centralistas del gobierno nacional y la incapacidad de muchos de los dirigentes regionales.       
La historia del Departamento de Nariño está íntimamente ligada a la historia de la universidad. Son instituciones coetáneas y hermanas y a pesar de sus diferencias se complementan. Al Departamento a través de sus jerarquías le corresponde gobernar, administrar la cosa pública; a la universidad, el papel de educar en la cultura y en la ciencia, el de formar la clase dirigente para el buen gobierno.  
La universidad de Nariño, salvo algunos períodos de inestabilidad, por limitaciones presupuestales, cierres prolongados de algunas carreras humanísticas, ha cumplido en buena parte su misión.
Su fundación por el decreto 49 de 7 de noviembre de 1904, expedido por el Gobernador Julián Bucheli,  iba a coronar una de las más antiguas y caras aspiraciones regionales, que se remonta al siglo XIX cuando el Cabildo de Pasto, a cambio de la lealtad al rey, en contra del movimiento independentista, le pedía darle a la ciudad un Seminario, una Casa de la Moneda, una Casa de estudios superiores, la autonomía jurisdiccional, una sede Episcopal con lo que se habría colocado a la altura de ciudades como Popayán, Santa Fé y Quito.               
La universidad fue  creada para impulsar el desarrollo económico, social y cultural de Pasto y la región por interés del Presidente Rafael Reyes, de don Julián Bucheli y de otros importantes dirigentes de la región. Como antecedentes de esta fundación, el ilustre historiador Sergio Elías Ortíz menciona el Colegio de los jesuitas, creado en 1712, El Real Colegio Seminario, el Colegio del padre Pazos, el Colegio de San Agustín, El Colegio provincial, el Colegio Académico y el Liceo de Pasto" (1) instituciones que ofrecían estudios superiores.
La primera rectoría de la universidad de Nariño le fue ofrecida al historiador y escritor José Rafael Sañudo, quien declinó ese como otros honores. Luego renunciaría a la cátedra universitaria en la facultad de Derecho, al Centro de Historia de Pasto, para preservar su independencia intelectual y dedicarse exclusivamente a investigar y a escribir. Ya había publicado su novela La expiación de una madre (1894) y su importante obra Apuntes sobre la historia de Pasto editada entre1894, l897 y 1940. Ante la negativa de Sañudo fue nombrado el padre Benjamín Belalcázar, quien ocupó la rectoría en varios períodos.
El 20 de noviembre de 1904, la universidad inició su vida académica con la facultad de Derecho y Ciencias políticas; con clases de comercio, con la facultad de Matemáticas e Ingeniería, cuyo rector - se denominaba así al decano- fue el ilustre científico Fortunato Pereira Gamba, autor del libro La vida en los Andes colombianos, y con la facultad de Filosofía y Artes. A la facultad de Ingeniería se vincularon otros notables profesores: Belisario Ruiz Wilches, Jorge Alvarez Lleras, Pablo Lucio y Miguel Triana, autor del libro Por el sur de Colombia.
Esta quizás fue la etapa más importante de la universidad por los estudios que ofrecía y la alta calidad del profesorado. Fue una época brillante, de gran significado para el desarrollo regional en distintos campos, sobre todo en la construcción de obras públicas.
El primer centenario de la fundación de la universidad invita a hacer una reflexión profunda sobre su historia. Para examinar su pasado, su presente y determinar su porvenir, en momentos en que la universidad pública está mal financiada por el Estado; en que hay una tendencia a privatizarla, en que proliferan las universidades privadas.
Hay que revisar la autonomía de la universidad pública para modificar el sistema de elección del rector y de los decanos. La elección debería ser por concurso de méritos y absolutamente transparente, por un período máximo de tres años. Hay que crear un código de incompatibilidades e inhabilidades; prohibir que haya nexos cercanos de consanguinidad entre directivos, profesores y trabajadores.
Sería una universidad ideal, autónoma, libre de toda sospecha y verdaderamente académica.
A la de Nariño le corresponde por su posición fronteriza ser la universidad  de la integración andina, que una los pueblos en la educación, en la cultura, en la ciencia.
 
*Escritor y exrector de la universidad de Nariño     

 

¿Cioran, Eliade, Ionesco, fascistas y antisemitas?

 

De Cioran (filósofo), Eliade (historiador de las religiones), Ionesco (autor teatral), tres escritores rumanos contemporáneos de prestigio mundial, sólo se conoce el conjunto de sus obras, sus significativos aportes a la cultura o a la ciencia pero no  sus compromisos ideológicos y políticos.
A Cioran (1911) se lo presenta como un filósofo lúcido, pesimista, subversivo, antiacadémico, crítico de los valores sagrados, tradicionales, de la pretendida dignidad y orgullo de la condición humana. Ha escrito notablemente La tentación de existir, Del inconveniente de haber nacido, Breviario de podredumbre y Desgarradura.
A Eliade ( Bucarest, 1907) se lo considera uno de los más grandes y profundos conocedores del mundo de la religión y de los mitos. En su obra se destacan:  Aspectos del mito, Lo sagrado y lo profano, Mitos, sueños y misterios, La nostalgia de los orígenes, El mito del eterno retorno, Mefistófeles y el andrógino.     
Ionesco (Slatina, 1912) en sus primeras obras La cantante calva, La Lección, Las sillas, muestra el absurdo de la existencia y de las relaciones sociales. Luego se dedica a investigar el lenguaje y a buscar una nueva posibilidad de comunicación humana de lo que darán cuenta El rinoceronte, El rey se muere, El peatón del aire, para después crear un mundo onírico.    
El libro de Alexandra Laignel-Lavastina titulado Cioran, Eliade, Ionesco. El olvido del fascismo, (editorial PUF) que comenta Daniel Dubuisson en el artículo Trois roumains a París (Tres rumanos en París) de La Quinzaine littéraire (París. No. 832 junio de 2002), revela esos compromisos, que debieron causar asombro y escándalo y los explica en detalle.
El artículo está ilustrado por una fotografía en la que aparecen los tres personajes en París en un día primaveral. Ionesco se encuentra en el centro del grupo, Eliade está a su izquierda y Cioran en el otro costado. Los tres rumanos aparentan tener más de sesenta años y ninguno mira de frente.
La historia comienza en los años 30 cuando se sabe que Eliade y Cioran simpatizan con "el antisemitismo virulento, el elitismo bárbaro, el vitalismo irracional y amoral, el culto a la violencia y a la virilidad, la hostilidad a Las Luces y a la democracia"1. Estas simpatías colocan al autor de Lo sagrado y lo profano en el movimiento legionario y al de Breviario de podredumbre muy cerca de él.
Sigue una serie de artículos en los que ellos expresan su admiración por la personalidad y la política de Hitler y por el Capitán Codreanu, fundador y jefe de la Guardia de Hierro, más allá de cualquier apaciguamiento o consideración moral. Lo único que les interesa es celebrar la brutal y despiadada dictadura que va a engendrar "un hombre nuevo" y a deshacerse de "sus toxinas extranjeras".
Paralelamente, Ionesco escribe sobre esta metamorfosis monstruosa, que convierte a los hombres más dotados y brillantes en rinocerontes, como en su pieza teatral.
En los años 40, durante la guerra mundial Eliade y Cioran, gracias a sus amistades políticas - en 1941 Ion Antonescu instaura una dictadura militar en Rumania y se alía con el Eje-  son nombrados consejeros culturales, el primero en la embajada rumana en Londres ( abril 1940 a febrero de 1941), después en Lisboa hasta el fin del conflicto. Cuando es removido del cargo a fines de 1944  luego de la insurrección popular que derrocó a Antonescu, Ionesco se establece en París hacia 1945.
Sorprende saber que Ionesco escribía un Diario de guerra en el que con angustia anota los reveses de las tropas germano-rumanas en el este y lamenta el avance de los aliados "judéo-volcheviques" pero se abstiene de mencionar la existencia de la shoah.
Cioran a comienzos de 1941 era consejero ante Vichy pero antes de llegar a París había elogiado en la radio rumana "El perfil interior del Capitán" y a la "Rumania legionaria". Su misión diplomática fue corta no se sabe si por incompetencia o por indisciplina pero va a permanecer en París y a vivir marginalmente.
Peor suerte corrió Ionesco pues se equivocó totalmente en sus cálculos. En 1940 dejó París después de haber vivido allí dos años para volver a Rumania, país que se convirtió en una amenaza porque su madre era judía y el régimen pro-nazi del Mariscal Antonescu estaba aplicando la Solución final con la complacencia de Hitler.
Sin embargo, por sus nexos políticos logró que el gobierno del Mariscal lo nombrara agregado o secretario de prensa ante Vichy, hasta octubre de 1945. Cumplió tan bien su trabajo que fue objeto de varias promociones.
Al día siguiente de la Liberación Cioran, Eliade y Ionesco se encuentran en París pero temen que su pasado inmediato al servicio del movimiento legionario (Eliade y Cioran), o en la diplomacia en representación de un gobierno pro-nazi (Eliade, Ionesco y Cioran en menor grado), sea descubierto.
Los tres amigos habían tenido discrepancias pasajeras pero la nueva situación los induce a una rápida reconciliación para ocultar sus graves secretos, pues estaba en juego su prestigio y su aspiración a una gloria universal, sobre todo Eliade.
Duvuisson señala luego los procederes indignos "engaños, falsificaciones, olvidos, reescritura de la historia, denegación, contorsiones retóricas"2 utilizados por ellos para cubrir ese oscuro pasado. No tendrán el valor ni la responsabilidad moral de afrontarlo, a lo que contribuirá la caída y el cierre de los países del este.
Con igual cuidado el autor se refiere a la repercusión que ese pasado ha tenido en las obras. Eliade ocupa un lugar de importancia en el campo de las ciencias humanas, sin embargo negó hasta su muerte todo compromiso con la Guardia de Hierro.
Eliade reescribe su obra de historiador de las religiones y reintroduce en ella temas políticos o ideológicos ("elitismo amoral, fascinación por las tradiciones esotéricas, desprecio soberano por la igualdad de los derechos, celebración de lo autóctono del campesinado, rechazo categórico del progreso social, fascinación mórbida por el sexo y la muerte, sacralización de los mundos arcaicos o primitivos, condenación sin apelación del papel prestado al judaísmo en la invención de la historia y del racionalismo científico")3 que él había negado de 1933 a 1945.
Ante la responsabilidad de los intelectuales frente a la historia, D. Dubuisson  se pregunta por qué Eliade y Cioran que incitaron al odio a una generación, que invitaron a los compromisos políticos más radicales, que prestaron su pluma a favor de unas ideas que consideraban redentoras, que exaltaron el sacrificio y la muerte, "disimularon vergonzosa y fraudulentamente durante muchos años aquello que habían sido y lo que habían escrito"4?.
Ionesco por su parte parece que no se repuso completamente de esta traición " a sí mismo, a su juventud, que lo llevó a pactar vergonzosamente".
La publicación en París de dos libros inéditos de Eliade: Une nouvelle philosophie de la lune, y L'Ile D'Euthanasius ( L'Herne éd. 2002) que originalmente conformaban un sólo libro ha dado ocasión a Dubuisson de señalar que el autor los  escribió en una época turbia, de ahí que carezcan de un contexto histórico y se coloquen en la intemporalidad como Eliade lo hacía con los fenómenos religiosos y con su trabajo de intérprete.
Dubuisson cree que Eliade es un pensador poco original porque sus ideas más importantes fueron "tomadas a las corrientes paralelas y esotéricas de la historia de las religiones ( teosofía, philosophia perennis, néo-gnosticismo). 5   

Notas.
1. Dubuisson, Daniel. Trois Roumains a Paris. La Quinzaine littéraire. p.23
2. Ibid p.24
3. Ibid p.24
4. Ibid p.24     

  • Dubuisson, Daniel. Bucarest, 1943. La Quinzaine littéraire. ( París. 822. enero 2002).

 

La fotografía y el paisaje

 

Hay una relación muy cercana y determinante entre el paisaje natural y la vida. 
Cercana porque el campo, el río, la montaña, la casa y otros elementos y seres circundantes conforman el mundo de quien lo habita y determinan su vida, su sentido de pertenencia, su identidad.
El geógrafo, el sociólogo, el antropólogo, el pintor, el poeta captan a su manera ese universo y lo interpretan de acuerdo al interés que les depara.
La fotografía, ese invento maravilloso del siglo XIX contribuye poderosamente a esa tarea porque capta y muestra ese mundo en su conjunto o en alguna de sus partes.
La fotografía - una forma de memoria histórica -, detiene el tiempo y le da a la imagen un valor de eternidad.
La que se ocupa del paisaje en sus diversas formas es una de las más bellas y atractivas por su valor estético y humano. Permite conocer un país, una región, el espacio multiforme, el quehacer humano.
La geografía del Departamento de Nariño es una de las más accidentadas y diversas de Colombia y muestra paisajes excepcionales. Basta ver sus cordilleras, sus volcanes y nevados, sus ríos, sus lagunas y bosques, las moradas del hombre.
La región suroccidental donde tienen asiento pueblos como Samaniego, La Llanada, Sotomayor, Cumbitara, Consacá, Sandoná, Ancuya, Linares, fundados en el siglo XIX y construidos de acuerdo al modelo republicano, está demarcada por la cordillera occidental, por el río Guáitara, afluente del Patía.
El Guáitara, río que escinde la tierra y crea abismos insondables, delimita estos pueblos y les ha infundido un carácter recio. Ha sido la frontera natural de las antiguos comunidades Quilllacinga y Pastos y testigo de importantes hechos históricos.  
En medio de esa geografía colosal se destaca Samaniego que se levanta en lo profundo de la cordillera, al pie de cerros altísimos, que tiene “quizás dones superiores, como ciertos matices verdes en su paisaje, cierta suavidad en su clima y ciertos rumores musicales de sus ríos”, como lo ha expresado el escritor Alberto Montezuma Hurtado.
El suelo, el clima medio, la agricultura, el paisaje andino han formado una sociedad, una cultura, un tipo humano modelado por esos elementos. 
Los escritores en Nariño no podían ser ajenos al paisaje, ese don supremo de la naturaleza y en él han encontrado la materia prima de sus mejores creaciones.
Aurelio Arturo logró el milagro de integrar al hombre con la naturaleza y el paisaje.
La novela Chambú, palabra de origen caribe que significa roca inexpugnable, de Guillermo Edmundo Chaves narra la epopeya de integrar la región andina de Nariño al mar pacífico, mediante la construcción de una carretera en medio de  los accidentes geográficos, las emociones y los conflictos.
El libro de Alberto Sánchez es una gran contribución para el conocimiento del paisaje nariñense donde “el verde es de todos los colores” y la tierra, un paisaje azul, en los días luminosos.       

 

LA CULTURA, DERECHO FUNDAMENTAL

"La cultura en sus diversas manifestaciones es fundamento de la nacionalidad". Artículo 70 de la Constitución Política de Colombia.

La cultura, como el derecho a la vida, a la libertad de pensamiento, de acción y de expresión, es un derecho fundamental y sagrado. Así lo establece nuestra Constitución Política y le asigna al Estado el papel de protegerlo y de promoverlo entre todos los colombianos a través de "la educación permanente y la enseñanza científica, técnica, artística y profesional en todas las etapas de creación de la identidad nacional".  
Y en el artículo 71 ordena que los "planes de desarrollo económico y social incluirán el fomento a las ciencias y, en general, a la cultura".
En Colombia este mandato se ha cumplido a medias por la pobre ayuda del Estado a esos planes. El acceso a la educación pública es muy limitado, sólo favorece a una minoría privilegiada y el atraso científico del país es enorme.
La cultura recibe un tratamiento peor, de cenicienta, así se haya creado un ministerio para apoyarla.
En estas condiciones las Casas e Institutos de Cultura sobreviven de milagro.
En Francia fueron creadas en el siglo XX como un desafío histórico y una necesidad y la idea y el modelo, propuestos por el escritor André Malraux se extendieron por todo el mundo.
En Ecuador a la Casa de la Cultura se le dio tal importancia que tiene la categoría de un Ministerio y filiales en todo el país.
En Colombia la primera Casa de la Cultura se fundó en Bogotá en la década de 1960 por un grupo de teatro dirigido por Santiago García y años más tarde se convirtió en La Candelaria.
La Casa de la Cultura del Socorro, Santander, es una de las pioneras en el país. Fue fundada por el historiador Horacio Rodríguez Plata en una casa de estilo republicano. Tiene una colección de objetos precolombinos, una biblioteca de libros raros y curiosos y documentos de valor histórico y literario entre los que sobresale el manuscrito del Nocturno de Silva.
La Casa de la Cultura de Nariño se creó por Ordenanza 64 de 1966 que presenté como diputado a pesar de la oposición de dos diputados de Samaniego. Luego la dirigí hasta 1971 cuando fui reemplazado por un decreto arbitrario del gobernador Arellano y perdió su autonomía.
Se creó como un instituto descentralizado para que la cultura en sus diversas formas tuviera espacios, gestores y se difundiera en Pasto y la región.
La Casa ha cumplido su misión a pesar de las intromisiones políticas, las limitaciones presupuestales y los enemigos que han decretado su extinción.
En un artículo anterior decíamos que no todo está perdido y que la Casa puede salvarse y restablecerse. Con el apoyo de un gran número de trabajadores de la cultura se va a presentar una Acción popular para pedir la derogatoria de los decretos del exgobernador Parmenio Cuéllar, que violan el derecho constitucional a la cultura y atentan contra nuestro patrimonio.
*Miembro del PEN, capítulo de Colombia.
edgarbastidas@hotmail.com   

LA FIESTA CANTADA*
*

No solamente antropólogos colombianos como Gerardo Reichel-Dolmatoff, Roberto Pineda Camacho, Virginia Gutiérrez de Pineda y Luis Guillermo Vasco, en especial (Jaibanás, los verdaderos hombres. 1985) sino investigadores extranjeros como Arianne Deluz, Manuel Lucena Salmoral, Henri Rochereau, Henry Wassen, han estudiado y escrito sobre los Emberá, comunidad indígena, del grupo lingüístico ge-pame-caribe formada por unos 50.000 pobladores, que habita principalmente en el Chocó y en una amplia región panameña limítrofe  con Colombia.
El interés de algunos extranjeros por el conocimiento y la descripción de la geografía, la etnografía, la historia, las lenguas, la literatura y que se ha plasmado en muchas obras, forma parte de la tradición cultural de Latinoamérica.
Pero no sólo los científicos y especialistas se han ocupado de estos saberes.
Es muy conocido internacionalmente el libro Viaje al país de los tarahumaras de Antonin Arthaud, autor teatral, poeta y ensayista francés (1896-1948) con quienes convivió en México, y le permitió vivir una experiencia intensa y alucinadora.
En otra búsqueda faústica e inacabada, el poeta y pintor Henri Michaux (1999-1984), hizo viajes reales - pasó por Colombia hacia el sur - o imaginarios para encontrar al "otro" bajo el efecto de la droga.
J.M.G. Le Clézio, francés, autor de más de treinta libros de poesía y ensayo, entre los que destacamos Las profecías del Chilam Balam, Relación de Michoacam, El sueño mexicano y el pensamiento Interrumpido, Diego y Frida, y La fiesta cantada y otros ensayos de tema amerindio por hacer referencia a México y Colombia, emprendió también varios viajes por el mundo para liberarse de la vida insoportable de las grandes ciudades y lograr una paz interior. Uno de ellos lo condujo a Colombia al descubrimiento del mundo de los Emberá.

Origen mítico

El origen del mundo, del hombre ha estado ligado a mitos y leyendas universales en los que se presentan grandes coincidencias. Los Emberá lo sitúan en la playa de Buenaventura o en la desembocadura del río Baudó; allí Hewandana, su dios sembró los primeros hombres en forma de virutas de madera para que crecieran y se multiplicaran.
Le Clezio los conoció en Panamá casualmente y quedó sorprendido de su belleza a pesar de sus harapos y la pobreza del barrio donde vivían; el encuentro allí y en el Chocó tuvo lugar en 1970 y 1974.
Los visitó en un territorio en torno al río Tuquesa y se compenetró tanto con ellos que le enseñaron su lengua, su cultura y una concepción diferente sobre la naturaleza y la vida.
Supo la importancia del lenguaje oral en la vida y en la cultura en contraposición a la palabra, al discurso escrito, a las reglas de la gramática. La voz humana, los sentidos son los mejores medios de comunicación con el mundo visible y con el de los espíritus; aunque en el bosque no se puede llamar a alguien por su nombre para no perder el secreto, ni hablar, ni detenerse o sentarse; hay que estar siempre atento.
Aprendió que quienes beben el zumo de las hojas del datura blanco (un árbol) pueden hablar con él; que "todos los árboles tienen ojos" y os observan; que los espíritus que habitan en aldeas al otro lado del río, cada noche lo cruzan y danzan como si fueran llamas. Las noches "eran magníficas, llenas de ruidos, de cantos". 1
Otra leyenda en boca de las mujeres cuenta que el gran árbol Cuippo al caer sobre la tierra les dio el agua a los hombres, que sus raíces se transformaron en fuentes y sus ramas en ríos que vierten sus aguas en el mar.
El contacto, la familiaridad con el bosque, con las aguas del río le enseñaron un nuevo lenguaje y un nuevo pensamiento, a sentir el hálito de los ausentes.
Es un mundo primigenio, primordial, poblado de hombres, de dioses, de espíritus, donde transcurre la vida y la muerte, que podría compararse en algunos aspectos al mundo creado por los antiguos poetas griegos.

Una experiencia alucinante

La Clézio vivió una experiencia original, intensa, un poco traumática con el datura, planta cuyas hojas tienen un poder alucinógeno. Visitó la casa del adivino Colombia, el más notable de los Emberá, situada cerca del río Chico, uno de los afluentes del Chucunaque.
Una tarde el adivino le dio el primer brebaje de datura en una pequeña calabaza, sin sobrepasar la medida para no exponerse a la locura, y repitió la dosis en los dos días siguientes. Al cuarto día empezó a sentir los primeros efectos de la bebida: caminó titubeando hasta el río.
En la noche tuvo fiebre alta, signos de agresividad, sueños, pesadillas y alucinaciones: vio un árbol lleno de ojos, un gigante con tabarrabo azul que lo miraba; en la otra orilla la casa de la araña, la aldea de los espíritus. Al despertar le contó a Colombia lo sucedido en el trance sin lograr perturbarlo, pues siempre estuvo a su lado y cuando comenzó el trastorno le dio agua en jugo de caña.

Beka, la fiesta cantada

Es una fiesta nocturna que reúne a la comunidad con el entorno. La precede una ceremonia llamada Tahusa unos días antes, en la que el adivino-brujo Iwa Tobari bajo los efectos del datura, entra en trance y da a conocer los nombres de los espíritus que se han apoderado de los enfermos, porque se trata sobre todo de una fiesta de curación.
En la fiesta, el adivino-brujo o Jaibaná sopla su caracola de mar para llamar a los espíritu, y su fina voz envuelve a los participantes reunidos en su casa. Los espíritus acuden al llamado, se integran al ambiente, acceden al pan, a la carne seca, a la chicha. Se oye un canto, una voz "aguda, en falsete, de otro mundo". El Jaibaná danza en torno al enfermo, a las ofrendas "tiembla, cambia de expresión, su rostro gesticula al fulgor de las lámparas de Kerosene"2. Al estado de ternura, de seducción, suceden las amenazas y el llanto, como una auténtica representación teatral.
Los participantes "siguen al brujo en su danza, ritman el canto con su cuerpo y poco a poco surgen los gritos de los Chirus, las flautas de sonido único, cada uno con su nota, llamando, respondiendo en la oscuridad, parecidos a los gritos de los sapos"3
La fiesta continúa toda la noche pero puede durar más. Mientras el Jaibaná descansa una hora, las familias atienden los enfermos, dándoles bebidas, comida y un baño. En la última ceremonia, la llamada Kakwa Hai (el Cuerpo Espíritu) las fuerzas maléficas son expulsadas del cuerpo del enfermo.
El descubrimiento de los Emberá cambió la vida de Le Clézio, sus ideas sobre el mundo y sobre el arte, su comportamiento con los otros, su forma de caminar, de amar, de dormir y hasta sus sueños.
La fiesta encantada es el ensayo principal del libro; los otros hacen eco y denuncian la dolorosa pérdida de la cultura amerindia, de su arte, su religión, su independencia por obra de los conquistadores, cuando los mayas, aztecas e incas, sobre todo, habían desarrollado grandes progresos en astronomía, medicina de las plantas, en hidráulica y agronomía, superiores a los alcanzados por los europeos.
De ese desastre se salvó la memoria cultural representada por algunos códices y que conforma los libros sagrados: el libro de Huamán Poma de Ayala sobre el imperio Inca, el Popol Vuh de los Mayas Quiché, y tres textos de México: la Relación de Michoacan, el Codex Florentinus y las Profesías del Chillam Balam.
La relación del mito y la literatura es objeto de un ensayo especial; otro destaca la importancia de Rigoberta Menchú. Un relato final está dedicado a los Waunanas, primos de los Emberá, a la invocación que hacen a Hewandama, su dios supremo, con sus cantos y sus danzas mágicas, para que no destruya la tierra con un nuevo diluvio por la maldad de los hombres.
De Clézio se pregunta qué puede hacer un escritor para salvar al mundo de la amenaza nuclear y qué pasaría con "las mañanas del mundo" 4. Quizás, responde, su canto, su música, su vivir, puedan unirse a los ritos de los Waunanas, a otros escuchas  y juntos puedan evitar "el destino maléfico" 5. Hace un llamado a escribir y bailar contra el nuevo diluvio.

 

*Le Clézio. J.M.G. La fete chantée et autres essais de theme amérindien. Paris. Éditions Gallimard. 1997. 240 p.

Notas

1. Ibid p.13
2. Ibid p.20
3. Ibid p.21
4. Ibid p. 240
5. Ibid p.240

 

 

Los poblados del Valle de Atriz

Este  nuevo, interesante y original libro de Enrique Herrera Enríquez tiene que ver con la historia de los poblados fundados antiguamente en torno  a Pasto.
El marco histórico para casi todos ellos es el siglo XVI que corresponde al período Colonial. El autor señala la situación geográfica y económica de cada poblado, los hechos más destacados como escenarios de acciones bélicas de importancia durante la Independencia Nacional o posteriores a ella, y en varios casos la explicación lingüística de sus nombres. La historia de cada lugar está ilustrada por fotografías recientes que permiten apreciar en qué estado se encuentran. Hubiera sido interesante la localización e inclusión en el libro de las fotografías más antiguas de los poblados para saber cómo eran.
Por el libro y las fuentes que cita se sabe que estos poblados fueron asiento de comunidades indígenas, de origen Quillacinga, Pastos o Kamsá, sin que se diga específicamente su pertenencia. Que casi todos fueron Encomiendas a partir  del siglo XVI, esa institución colonial que distribuía indios entre los conquistadores y los obligaba a trabajar o pagar un tributo al Encomendero, a cambio de que éstos los instruyesen en la religión cristiana. No hay duda de que durante la Conquista y la Colonización se cometieron graves abusos con la población indígena que dieron lugar a la leyenda negra, pues fue severamente diezmada, perdió su lengua nativa, su cultura y sus formas primitivas de organización económica y social.
El autor destaca la belleza natural, el paisaje que enmarca a los pequeños poblados, a pesar de las modificaciones arquitectónicas introducidas, que contrastan con las construcciones cercanas de mal gusto que los están aislando y amenazan su supervivencia.
Son paisajes de ensueño que hacen grata la vida y compensan los días duros y monótonos de la ciudad.

La Laguna, primer poblado del que se ocupa el libro, está situado en el oriente, camino de La Cocha, la bella, mágica laguna, don de la naturaleza. Basado en los testimonios del padre Marcelino de Castellví y del viajero Eduard André, Herrera cree que esta población, o su nombre fue trasladado de las proximidades de La Cocha al lugar que ocupaba actualmente.

En Huilquipamba, que significa "llano de lágrimas", situado en los alrededores de La Laguna, en 1840 los generales Mosquera, Herrán y Juan José Flórez se enfrentaron a Obando en una de tantas batallas que disputaron por la posesión estratégica de Pasto y la región, derrotándolo contundentemente.
En 1794 hubo un litigio por la tenencia de tierras de La laguna entre Juan Duarte,a quien se le había adjudicado un terreno y los indios de la Parcialidad de ese pueblo. La intervención y veredicto  de la Real Audiencia de Quito a favor de la Parcialidad a la que pertenecía el terreno, hace suponer que el caso fue muy disputado y prolongado.

Obunuco o Jonobuco, figura como Encomienda en 1559 cuando pertenecía a don Rodrigo Pérez. Está situado al sur occidente de Pasto y fue el lugar de la conmovedora despedida del Prócer Antonio Nariño en 1815 del pueblo de  Pasto cuando fue conducido prisionero a Quito y luego a Cádiz

Pandiaco  (Pandi, encanto Yacu, río) fue una Encomienda en 1558 y en 1559 estuvo asignada al conquistador y encomendero Juan Rosero. En 1830 es visitado por el científico francés J. Boussingault, atraído por la belleza del lugar y la propiedad de sus aguas termales.

Tescual, antiguamente Tiscuas, en 1590 es una Encomienda de la Provincia de los Pastos encomendada a Juan Encinas con 75 indígenas tributarios, según la relación del historiador Jaime Jaramillo Uribe en su libro Breviario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, citado por Herrera. Situado en una altura al norte de Pasto permite la contemplación y goce paradisíaco de la ciudad y su entorno.

Cujacal, se asocia a la voz cujaco, queen quechua significa arbusto espinoso. Hace parte del Alto de Aranda o Páramo Morasurco, donde  el general Nariño fue derrotado por los pastusos en 1814, que significó el final de su triunfal campaña al Sur.

Genoy, posiblemente es una voz coche proveniente de Sibundoy. Hernando de la Espada fue su primer encomendero en 1559. Allí tuvo lugar la batalla de Genoy  el 2 de febrero de 1821, entre el ejército republicano comandado por el general Manuel Valdés y las guerrillas pastusas. La accidentada topografía del lugar en la parte occidental del volcán Galeras, donde se parapetaron estratégicamente los defensores y el improvisado ataque republicano facilitaron la derrota de Valdés con graves pérdidas.

Jongovito, fundado en 1590 pertenece a los 21 pueblos reagrupados en los alrededores de Pasto por Alonso Carrillo por disposición de la Audiencia de Quito. Era uno de los sitios del camino de Pasto hacia el Sur que pasaba antes por Santiago y Caracha.
Por Jongovito pasaron los batallones Vargas, Bogotá y las milicias de Quito al mando de Sucre, Córdoba, Jesús Barreto y Hermógenes Maza en dirección a Pasto, marcha que debió hacer estremecer la tierra. La resistencia de Bóves y los combatientes pastusos que lo acompañaban fue inútil y dejó casi libre el camino para el asalto cruel, brutal, sanguinario, inhumano sobre la ciudad indefensa, el 24 de diciembre de 1822.

Catambuco fue Encomienda de Juan de Casanas en 1559, conquistador y poblador de Pasto y en 1561 del Capitán Díaz Sánchez de Narváez. En 1771 el ambiente de Pasto estaba muy tenso y agitado por el anuncio de la imposición de nuevos tributos. El comisionado José Ignacio Peredo fue rechazado por esa causa y al ser atacado por las gentes huyó precipitadamente hacia Catambuco donde encontró la muerte a manos del indígena Naspirán. Sañudo, en la polémica que sostuvo con Sergio Elías Ortíz publicada en mi libro Dos visiones sobre Bolívar, admite que este asesinato debió haber ocurrido en 1777 y no en 1771 cuando Becaria Espinosa tomó posesión de la Gobernación de Popayán y comisionó a Peredo.
En 1812 en Catambuco fue derrotado por los soldados pastusos al mando del capitán Juan María Villota y don Francisco Delgado, el norteamericano Alejandro Macaulay  y las tropas republicanas que dirigía. Macaulay pagó caro el incumplimiento del pacto con Pasto de devolverse a Popayán con sus tropas y el derrotado y detenido Presidente Joaquín Caicedo y Cuero, pues fue fusilado junto a él y trece soldados del Valle del Cauca y de Neiva en Pasto por orden del Presidente de Quito don Toribio Montes, el 26 de enero de 1813.
Jamondino en 1586 era una Encomienda de Urbano de Lara. Formó parte del territorio de los Quillacingas, (Quilla, luna, singa, nariz) palabra quechua que significa hombres de las narices de luna.
La importancia social, lingüística de esta comunidad hizo que el historiador Sergio Elías Ortíz le dedicara un libro para destacarla con la de Males.

Aranda, cuyo nombre se asocia a don Fernando de Aranda, reconocido encomendero de esta región, se halla situado en un pequeño y plácido valle con una hermosa vista sobre la ciudad. Pero en mayo de 1813 fue perturbado por la llegada del general Nariño con sus tropas dispuesto a tomarse la ciudad. Confiaba en su ejército luego de sus victorias en la campaña del Sur y en la rendición de la ciudad. Pero El Calvario y Aranda se convirtieron en la derrota inesperada del general frente a los valerosos y obstinados defensores de la ciudad y en la dolorosa frustración de sus sueños de libertad.

Canchala que significa "rincón encerrado" contrasta con la belleza del lugar y la magnífica visión de la ciudad, fue Encomienda de Juan Rodríguez en el siglo XVI y el hábitat del guerrillero pastuso Juan Canchala en el XIX. Se le conoce como un gran luchador y defensor del terruño al lado de Agualongo, Merchancano, entre otros.   

Mocondino de nombre indígena y situado al oriente de Pasto, es citado por Cieza de León en su clásico libro Crónica del Perú. Es un pueblo quillacinga igual que Mocondino y Pejendino. En 1557 fue Encomienda de Juan de Zúñiga y en 1590 de Sebastián de Belalcázar.

Puerres, Males y Gualmatán, son pueblos del sur de Nariño de los que sólo el segundo figura en el período colonial. Pertenecía a la nación de los Pastos situada al sur del río Guáitara y se extendía hasta El Chota, hoy Ecuador. Males, en la República se convirtió en Córdoba y aunque ha perdido casi todos los rasgos de su pasado, sobrevive un grupo étnico Los danzantes de Males de esa procedencia.
Es curioso encontrar los nombres de esos tres pueblos en los alrededores de Pasto cuyo origen es incierto.
Herrera, sin embargo, supone que fueron pueblos que llegaron al Valle de Atríz por un desplazamiento desde el sur.

Juanoy muy cercano a Pasto es quizás el poblado que mejor conserva su antigua capilla doctrinera y la prueba de como fue transformado su primigenio nombre indígena para agregarle el de un santo católico.
Es lamentable el robo de los antiguos cuadros religiosos que le daban a la iglesita mayor valor artístico y sagrado.

De Caracha, antiguo sector de Pasto e importante camino de comunicación con el Sur, construido probablemente por los Incas sólo queda el nombre de una calle de la ciudad.

Anganoy que en quechua significa "nido de buitres" es uno de tantos nombres de lugares de ese origen existentes en el territorio de lo que hoy es Nariño, hasta donde se extendió el gran Imperio incaico.
Fue Encomienda de la Iglesia Mayor y Monasterio de Pasto  que benefició a don Alonso de Osorio y un lugar donde Agualongo y sus tropas armadas con garrotes, machetes y lanzas, derrotó al general Juan José Flórez el 12 de junio de 1823. La misma suerte corrió el general Pedro Alcántara Herrán en inmediaciones de Anganoy con el agravante de que tuvo que humillarse ante Agualongo.

De Pejendino se sabe que en 1559 se llamaba Pinjindino - el nuevo nombre es más sonoro e inteligible - y que en 1590 fue encomendado a Don Baltazar de Urresta. Por su clima y su proximidad a Pasto fue un poblado destinado al cultivo y abastecimiento de cereales y otros productos. 

Chapal, en quechua es "arrebatar violentamente", conserva su antiguo nombre pero contraría lo que antiguamente debió ser y era hasta  los años sesenta y setenta del siglo XX: un pequeño paraíso terrenal. Era muy grato y hermoso volver a recrearse con su verde, suave y ondulante paisaje, su pequeño río de aguas puras que discurría raudo, alegre acompañado, acariciado por los amados sauces.

Cabrera y San Fernando son los nombres que suplantaron a dos antiguos poblados indígenas del oriente de Pasto. Son dos pueblos cercanos entre sí, que participan y se regocijan de los más bellos paisajes del altiplano andino, de la riqueza de sus tierras, de la bondad y laboriosidad de sus gentes.
Cabrera perdió su nombre indígena que debió ser quillacinga o quechua. San Fernando, a mala hora reemplazó a Buesaquillo con lo que se perdió no solo el nombre original sino la memoria de su pasado. 
 

EL AURA POETICA

Descubrimiento de Aurelio Arturo.
La primera lectura de los poemas Canción de ayer, Silencio, Vinieron mis hermanos  de Aurelio Arturo, la hice en las páginas de "La Crónica  literaria", en la década de 1950, por invitación e interés de mi padre, Emilio Bastidas, que había coleccionado ése y los principales suplementos literarios a partir de 1904, como El Nuevo Tiempo Literario que dirigía  Ismael Enrique Arciniegas, el ilustrado de "El Espectador", de Luis y Gabriel Cano, y la revista El Gráfico .A esa colección de su biblioteca también pertenece Letras del Ecuador de 1945 dirigida por Benjamín Carrión.
La filiación política de La Crónica literaria dirigida por Rafael Maya no impidió que en torno a ella se congregara en los primeros años del gobierno de Olaya Herrera una generación de poetas y escritores políticamente pluralista, entre los que sobresalían Eduardo Carranza, Jorge Rojas y Camacho Ramírez, iniciadores del Piedracielismo.

Rafael Maya cuenta cómo un día se presentó ante él "un joven sonrosado y tímido"que dijo llamarse Aurelio Arturo, nacido en un pueblecito de Nariño.

Le pareció "muy parco en la conversación, casi monosilábico y dotado de una sonrisa entre ingenua y maliciosa" (l). Le pidió que le publicara unos versos en La Crónica literaria que Maya no leyó inmediatamente. Cuando lo hizo le produjeron "asombro' pues "aquello no se parecía a nada de cuanto se había escrito en Colombia hasta entonces, en el orden de la poesia"(2). Esto no sólo lo indujo a publicarlos el 12 de marzo de 1932, sino a escribir una nota critica de presentación, ilustrada por un magnífico dibujo hecho por Ramón Barba.Maya ve ahí la iniciación de la carrera literaria de Arturo.
 
Aurelio Arturo, cuentista

Lo que Rafael Maya no sabía era que esa no la primera figuración literaria de Arturo, pues en 1929, y esta es una sorprendente revelación, había escrito y publicado el cuento titulado Desiderio Landínez en la sección Cuentos  nacionales de la revista bogotana El Gráfico que dirigían Abdías Cortés y Gabriel Cano y de la que era asiduo colaborador Luis Eduardo Nieto Calderón.

No era exclusivamente literaria registraba la actualidad política nacional, internacional, las novedades de la ciencia por los trabajos de Einstein, de Freud, el cine, en el que Ramón Navarro había conquistado al público, especialmente femenino, la moda, etc. El número 1061 del mismo año, muestra en la portada una fotografía de Jesús Carvajal, uno de los asesinos del general Uribe Uribe en su lecho de muerte en el Panóptico de Bogotá donde había estado confinado por e1 horrendo crimen. En otra página sobresale la figura de Raymond Poincaré, como político, pensador y escritor. Un aviso comercial anuncia las bondades de la Cafiaspirina, para gozar de la vida, a pesar de su finitud y brevedad, reírse al día siguiente y borrar por como por encanto el mal efecto de las trasnochadas. Otro elogia las virtudes de las píldoras del Dr. Chase, para el hígado y los riñones. Un tercero, la fórmula maravillosa de la Cera Mercolizada para combatir las arrugas femeninas.

Lectura de Morada al Sur

Tuvo lugar con motivo de la publicación del libro homónimo de Arturo, por el Ministerio de Educación Nacional, cuando se le otorgó el premio nacional de poesía "Guillermo Valencia" en 1963. El jurado compuesto por Rafael Maya, Carlos Arturo Caparroso y Rafael Torres Quintero, lo considera "revelador de un verdadero temperamento lírico y, en su conjunto ostenta virtudes poéticas acendradas en el crisol de una fina sensibilidad, siendo esto, la sensibilidad, la nota dominante en esos poemas. Algunos se diluyen en una íntima música de sugerencias, y otros en matices de un sentimiento que apenas se expresan por balbuceos profundamente humanos" (3) y agrega: "Es un tipo de poesía pura, sin lastre conceptual ni ornamentos metafóricos, pero que llega directamente al espíritu y le comunica su brillante estremecimiento. Allí radica la eficacia lírica de Aurelio Arturo, poeta que nos hace asistir al nacimiento de sus emociones, a fuerza de pureza expresiva y de sinceridad creadora" (4).

El premio confirmó su consagración definitiva en las letras colombianas. Eduardo Camacho Guizado escribió un excelente ensayo valorativo de Morada al sur, en el No. 43 de la prestigiosa revista ECO en el mismo año, y de esa importante y original obra se ocuparían: Hernando Téllez, el filósofo Danilo Cruz Vélez, Alvaro Mutis, Fernando Charry Lara, Fernando Arbeláez, Rogelio Echavarría, Juan Gustavo Cobo-Borda, entre los más conocidos. Danilo Cruz Vélez interpreta la Morada como el ámbito natural de la poesía arturiana, de donde emergen la infancia, la adolescencia del poeta que él reconstruye nostálgica, musicalmente para recuperar el paraíso perdido.
Distingue esta etapa que corresponde a la mayor parte de su obra de la muy breve de los últimos años, la de los poemas: Palabra, Lluvias y Tambores,de más alta significación, porque revelan "la manera grande de su arte, que se interrumpió con la muerte de Arturo con lo que "se hunde por segunda vez en la sombra la promesa de un poeta colombiano de significación universal. La primera vez fue en 1896, año de la muerte de Silva"(5).

Promoción de su obra y propuesta del título Honoris Causa

El desconocimiento de la obra de Arturo en Nariño, la necesidad de valorarla, de hacerle un homenaje nacional (6), nos indujeron a proponerle esas iniciativas a la Universidad de Nariño como un deber primordial¡ pero se cumplieron parcia1 y tardíamente, como lo explicamos en el prólogo al 1ibro Cuatro ensayos sobre la poesía de Aurelio Arturo (Ed. Fondo Cultural Cafetero. Bogotá. 1989).      

Poesía íntima y entrañable y entrañable

La poesía de Arturo en la década de 1970, era más familiar, íntima y entrañable. Me acompaña en la evocación de la figura humana del poeta, de  nuestras conversaciones telefónicas, de los encuentros gratos y luminosos en el café "Victoria" de Bogotá, entre 1973 y 1974, en las postrimerías de su vida, con la calidad de sus versos, en la dignificación del amor: Desde el lecho por la mañana soñando despierto / A través de las horas del día, oro o niebla"/ Oyéndote como una lluvia invisible / viéndote con tus últimas palabras, alta /; en la evocación del sur: "Trabajar era bueno en el sur, cortar árboles/ Hacer canoas de los troncos / ir por los ríos en el sur, decir canciones; o cuando fusiona al hombre con la naturaleza: Juan Gálvez, José Narváez, Olinto Sierra, "como robles entre robles... Era grato "con vosotros cantar o maldecir, en los bosques"/ "Abatir avecillas, como hojas del cielo" (7).

Qué emoción tan profunda proporciona el retorno al sur, donde es más dulce la vida!

Propuestas a la ciudadanía de La Unión

Primera. Gestionar con el Gobierno Nacional previa consulta a la familia del poeta, el translado de los restos mortales de Aurelio Arturo a La Unión, por una comisión de altísimo nivel y la erección de un gran monumento donde reposen.
Segunda. Conversión de la Casa de la Cultura de La Unión,en la Casa Aurelio Arturo, dotada de biblioteca, fonoteca, emisora cultural, sala múltiple, una sala donde se exhiban algunos objetos personales de Arturo, y una sección con las ediciones de Morada al Sur: ensayos, tesis de grado, etc.sobre su obra.
Tercera. Creación de un Centro de Investigaciones literarias, anexo a la Casa de la Cultura.
Cuarta. Pedirle a la Universidad de Nariño el cumplimiento del Acuerdo 171 de 1982, de creación de la cátedra"Aurelio Arturo".
Quinta. La reedición de la obra completa del poeta que incluya su biografía. 

Una voz original
Prólogo al libro Cuatro ensayos sobre la poesía de Aurelio Arturo

Cuando por un decreto de una beldad suprema fuí nombrado rector de la Universidad de Nariño en 1981, distinción que colmó de honores mi modesta vida, como gestión prioritaria procedí a darle un nuevo impulso a la tarea de reconocimiento y exaltación de la vida y la obra meritísimas de Aurelio Arturo.
La iniciativa comenzó en 1973 cuando se le propuso a la Universidad de Nariño la concesión a Arturo del título Honoris Causa en Letras y la publicación de su obra. Se aprobó tardíamente y con muchas dificultades y dilaciones, por la oposición de grupos políticos empeñados en rechazar todo lo que proviniese de los autores de la propuesta, y lo que era peor, por el desconocimiento de Arturo. La iniciativa coincidía con el interés y entusiasmo que una nueva y promisoria generación de poetas y críticos colombianos manifestaban hacia Aurelio Arturo.
Morada al Sur no lo reeditó la Universidad porque Arturo ya había acordado que lo hiciera Monte Avila de Caracas, pero no pudo verlo por su muy lamentada muerte en 1974.
La rectoría permitió promover en el país con más facilidad algunos concursos literarios, destacándose el de ensayo que en homenaje a Aurelio Arturo realizó la Universidad en 1981; crear la cátedra Aurelio Arturo, inaugurada brillantemente por William Ospina en el Paraninfo universitario en septiembre de 1982, pero olvidada y abandonada de inmediato por mis sucesores sin que se vislumbre su rescate; y entregar simbólicamente, en la misma ceremonia el título "Honoris Causa" a Elvira, hija del poeta y distinguida representante de la familia Arturo Lucio.
El concurso tuvo un jurado de prestigio conformado por Daniel Arango, Jorge Eliécer Ruiz y Alberto Montezuma Hurtado para quien la mayoría de trabajos "demostraban al mismo tiempo un adecuado conocimiento de la obra del poeta y un dominio bastante notable del arte líterario". Aunque no hubo una amplia participación sí dio los resultados esperados.
""
A ese concurso pertenecen los trabajos de este libro del Fondo Cultural Cafetero, cuya publicación confirma su papel de mecenas en la cultura colombiana.

William Ospina, ganador del concurso, Luis Dario Bernal Pinillay Lynn Arbeláez quienes obtuvieron la mención de honor, Marco Fidel Chaves, y Roberto Perry Carrasco como finalistas, son los autores de los ensayos.
Reconocen en Arturo una voz original, el tono íntimo, nostálgico, la música verbal, la sobriedad, el rigor de su poesía. Como tópicos principales, la la infancia, la niñez, la interrelación hombre-Naturaleza, que forman el lugar, la
Morada del poeta, y a Aurelio Arturo como narrador o personaje (un hombre viejo en el Sur,contando historias). La
creación de una mitología personal de ancestro mágico, entretejida de cuentos y fábulas, hilados por la madre- nodriza, en la memoria y los sueños, o por la transfiguración de las ninfas del aire mallarmeanas, plasmada en la imagen poética, en el reino del silencio, para recuperar y perpetuar el paraíso perdido del Sur.
Señalan su capacidad de asombro ante la realidad mágica, el lenguaje y estilo modernos, su voluntad de una escritura poética y no de un lenguaje oral las dos etapas de su poesía representadas por la infancia mágica del Sur, y por el mundo urbano. Revelan aspectos desconocidos de la vida del poeta, como las las crisis sucesivas en la creación de su universo poético, el gran dolor por a muerte de su madre, que significó la _pérdida de "su más profunda fuente  de música". Confirman la influenoia literaria inglesa y norteamericana en Arturo, de las voces de Shakespeare, Wordsworth, Browning, Hart Crane y  Eliot, las afinidades con Blake, Faulkner, Mallarmé y Silva.
Marco Fidel Chaves explica y exalta el Sur, la tierra de Arturo, no como un simple punto cardinal,sino como el Sur-
poema, el Sur-palabra, el ámbito geográfico, donde el hombre ha tenido, aún tiene fuertes vínculos con la tierra que explican su razón de existir.
William Ospina cree que "esa voz que ha cantado de tal manera nuestro país y nuestros destinos", que "ese humilde hombre del sur" a quien lee fuera dado, por un "milagro aún desconocido, hacer resonar en su voz las agonías y los sueños de todo un pueblo" obtendrá un reoonocimiento verdadero y ocupará el lugar que le corresponde en "la gran historia".

Tejedor de instantes

Tres temas dominan en este segundo libro de Julio César Goyes y conforman su mundo poético.

La naturaleza, el paisaje; elementos como el sol, el día, el río, el árbol, acompañan el amor y a la amada, visión  que confirma la tradicional fusión hombre-naturaleza, tan característica en la poesía nariñense, cuya mayor expresión es Aurelio Arturo. En Goyes: "Los árboles son hombres que se dejan ir con las nubes en su vuelo".

La relación hombre-naturaleza sin embargo, no es completamente armónica, pues el narrador de instantes que teje el tiempo y la vida, percibe sombras amenazadoras, duendes mitológicos y ojos que acechan y esperan el término del goce y la alegría de vivir, y cuenta historias de pena y de aflicción  sobre el sentido de la vida y de la muerte. Al final se hace patente la nostalgia por la niñez perdida.

El ámbito urbano marca otro de los temas y la ruptura con la naturaleza, como si fuera un viaje y una aventura interminables o que desembocaran  en la nada: "Vaga es la certeza,/ todos corren desnudos/ a la sombra de sí mismos /sin poder alcanzarla". O en: "El hombre se despierta/ sabe que la noche/ ha perecido/ como han perecido

muchas cosas/ deseos, ideas,/ hombres".

El amor, la amada, constituyen el tercer gran tema, como un conjuro a la soledad, a la fría, gris e inhumana urbe de

cemento: "enredados en tejido invisible/ cada instante inventamos el universo/ la fuerza de esa infinitud/ desgarra los cuerpos/ hoy es otro día que prolonga/ la soledad, su misterio/. El amor da abrigo, así sea fugazmente: "Es el sueño de la piel/ que viene de su más íntimo combate/ hechizado por frutas rojas/ y olores a ciudades llovidas/ fantástica aventura en el país de las delicias/ país libre donde el olor es breve.

El sol reaparece en esta etapa errante y se convierte en un antídoto contra el spleen.

Tejedor de instantes es un libro sugerente, rico en imágenes, en pensamientos, que muestra el aire renovador de la poesía en nariño.

Transparencias, una geografía literaria

Transparencias un libro de poemas de Alejandro García Gómez, reúne una parte de su producción literaria, que abarca otros géneros como el cuento, el periodismo, la historia.
Es este un caso muy especial en una época caracterizada por lo que Marx llamó con anticipación la especialización del saber.
En el caso de Alejandro García hay que destacar el cultivo de las letras que en principio contrasta con su formación científica que ejerce como profesor. 

Mi encuentro y amistad con él son recientes, y datan de los dos últimos años, cuando tuve la ocasión de presentar mi libro Meditaciones en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. La majestad del recinto, la formalidad del acto, el

encuentro con personalidades de la cultura como Gloria Inés Palomino, generosa anfitriona,  Otto Morales Benítez Manuel Mejía Vallejo, Luis Antonio Restrepo, Luis IvánBedoya, José Martínez Sánchez,el poeta  Jaime León Castaño, la profesora  e historiadora Gloria Arango, el regocijo y deleite espiritual,, no me permitieron un mejor conocimiento de Alejandro Gómez.
En otra visita mía a Medellín,  la correspondencia epistolar con Alejandro, y sobre todo, la llegada y lectura de Transparencias, me dio una idea más completa de su creación poética.
Transparencias, etimológicamente está formada por trans, a través de, y de parere, parecer, y remite a transparente,  que según el diccionario de la Academia de la Lengua en un sentido significa: "el cuerpo a través del cual pueden verse los objetos distintamente", y en otro lo que"se deja adivinar o vislumbrar sin declararse o manifestarse".

En la primera acepción se requiere de un cuerpo o de un medio para su apariencia, mientras que la segunda corresponde a un fenómeno visual más directo, aunque la visión sea intermitente.
Los poemas, las transparencias, de Alejandro García forman un cuerpo, un libro, dan unas imágenes en las que se
adivina o vislumbra una  visión del mundo, una interpretación de la vida.
El li bro, de reciente publicación, formado por treinta y un poemas, y dividido en tres partes que el autor llama Transparencias, Otras transparencias, y Transparencias minúsculas, podría interpretarse como un intento de elaborar una geografía literaria, en la que el narrador evoca el pasado, unas historias vividas, soñadas, en la infancia, en la adolescencia, en la madurez, en el pueblo natal, en  la ciudad. 
La escritura, el lenguaje poético, constituyen o son la transposición literaria de una realidad vivida y serían como cabe decir en Proust, en Rimbaud, unas formas de vida, es decir,  la vida plasmada en la escritura.
Transparencias es una poesía vital, libre, fluída, metafórica, que logra una visión del mundo en una gran síntesis literaria.
El paisaje, la naturaleza, muy familiares y significativos en la poesía en Nariño, el desarraigo de ese edén, por la lejanía, la ausencia, la historia y la geografía humana, el amor idealizado, la amada, el amor físico, son los temas más frecuentes y recurrentes del libro. 
Sur, es un homenaje a la palabra, a la Morada poética y mágica de Aurelio Arturo. Vengo, dice: "del sur / de la tierra de Juan Galvez/ de sus voces de roble/ maldición y canto/.
Los poemas Calles de mi pueblo, "de tierra y lágrimas de viejos/  y amor de adolescentes/ calles que han rodado / en los sueños de los que vió nacer /,  Luto,  de lamento y nostalgia por el final de fiesta, por el fin del carnaval; Retrato de un personaje que encarnalos hechos más representativos de la historia del pueblo, quizás el mejor poema por su riqueza expresiva y sensibilidad;  Autorretrato, donde el alter  ego o doble yo, es un buen recurso para hablar de "ese que va por la calle con calladas manos al bolsillo /que llegó a este siglo j una mañana de domingo y de sol / que tuvo una infancia, tienen temas y un clima común.

Tecnicolor, se enmarca en un plano más universal, con referencias al cine, a la historia, a la religión, con las luces de
hollywood/ Marilyn Monroe, Napoleón,  Moisés, y en  la dualidad de la historia nacional o local.
Rojo, un poema de ambiente urbano y por el color simbólico, la tensión y el pavor en que discurre, se asocia a la violencia de Medellín y del país.
Oficios, introduce una poesía más lírica, aérea, transparente,  que invita a "cosechar pavesas /o aprender a juntar /pedazos de estrellas que caen/o sólo caminar/ la sombra del ayer...; y a un juego de imágenes y signos el poema El color mas bello que recuerda el relato de Sergio Stepanski.
La segunda parte, salvo los poemas Declaración, ganador del primer premio nacional del Dpto. Administrativo del Servicio Civil en 1988, y Ante el premio discurso, escritos en forma de mensajes y que encierran una sutil ironía, es una poesía amorosa e intimista en torno a la amada, con variaciones en la descripción del color, la tarde, los oficios cotidianos y la escritura maya.
El libro es un buen logro literario aunque tiene algunos altibajos que no le restan calidad. 
Pasto, enero 14 de 1991

La poesía narrativa de Luis Arturo Maya

Vientos del Sur, primer libro de poemas de Luis Arturo Maya, sale  a la circulación con los mejores augurios, como
novedad editorial y literaria, en una época en la que por falta de mecenas, el alto costo editorial, el impacto cada vez
mayor de las mass media -Humberto Eco, justamente, ha denunciado con patetismo el desplazamiento de la palabra,
de la escritura por la imagen- decrece el interés por la poesía y el texto literario, y en un medio como Pasto y la región, donde a pesar del progreso de la tecnología editorial, hay una gran carencia de órganos de expresión literaria.
El contraste en Pasto es mayor, pues apenas se cuenta con un periódico de emisión diaria, un suplemento literario de extensión limitada y de revistas de vida efímera.
De ahí la importancia de la publicación en Pasto de Vientos del Sur y de otros libros de poesía, que en cierto modo rompen o intentan cambiar ese estado de cosas.
El título del libro a primera vista tiene una connotación atmosférica, geográfica y telúrica y se asocia a elementos como la naturaleza, el paisaje, el viento, que en el Sur, han constituído y constituyen lo primordial de la vida y del espacio literario.
¿Cómoconcebir la poesía de Aurelio Arturo sin la presencia de la casa, el árbol, la hoja, el río, la lluvia, el sol, el viento, el trabajo, el amor, que delimitan, conforman un territorio, un país verde, la Morada de la palabra, del Sur?¿Cómo comprender una novela  como Chambú,  la obra literaria de Alberto Montezuma Hurtado, la de Guillermo Payán-Archer, la de Emilio Bastidas, sino como transposiciones poéticas del paisaje, del entorno? 
La palabra en el Sur expresa una relación primigenia, primordial, mágica entre el arte y la vida.
Vientos del Sur reafirma el papel, el lugar de la palabra, su relación con la vida, pero con una visión renovada.
Se destaca por ser una poesía narrativa, como lo es la poesía de la llamada generación del "Frente Nacional", según saías Peña, o " generación desencantada", de acuerdo a otra denominación, de la que forman parte, Mario Rivero, María Mercedes Carranza, Juan Gustavo Cobo-Borda, entre otros, sin desconocer la filiación local o regional de la poesía de Luis Arturo Maya.

Es una poesía urbana, individual, anónima, signada por la soledad. Es una poesía que en un lenguaje cotidiano, directo, narra los avatares de la vida, la angustia, la desolación, la ansiedad del amor, el placer que éste proporciona, o el dolor por la ausencia de la amada, por la injusticia social y las visicitudes políticas.
El juglar, el poeta, el loco, de Quisiera ver tus ojos de nuevo, pertenece a ese mundo, hace denuncias políticas y  expresa ansias de libertad: Reirán libres nuestros hijos, / cantarán nuestros hermanos!, seremos todos uno, rescatando a la vida/ de las garras de la muerte/.
También el poema  Actor del tablado, que evoca el drama, la pasión, la comedia en el teatro y en la vida.
El erotismo, el amor, son dos temas y dos ejes que atraviesan y alimentan la piel del libro. El erotismo como punto o zona de atracción y seducción, como camino al amor físico, en poemas como Que no callen las noches de bohemia :
Se encienden en delirio las ganas de vivir / empujadas por un huracán de labios apasionados / Me han amado esta noche / he amado /, o en Amame, ámame con caricia de fuego: Palpa mi enigma con aquella ternura ilimitada / mujer morena, amplias bondades, sexo generoso; palomas henchidas que en tu pecho se ofrecen./, o en Petición: Mi barco en la tormenta, navega hacia tu continente perdido/. ! A la conquista del sector vedado! / Entro en tí con precaución/ salgo de tí.../ vivo en ti .
Pero no todo se reduce a la posesión física. El narrador idealiza el amor, a la amada, y en imágenes poéticas nos hace partícipes de los sueños, de la ensoñación: / Ven caminemos sobre el horizonte / corramos de nube en nube / de estrella en lucero/ de la magia a la vida .
Hay dos poemas que con acierto evocan el inmortal tema de Don Quijote,  cuya vida y figura se pasea por la
literatura universal.
Pasto, junio 5 de 1992

EL AURA POETICA

En la época de la homogeneidad planetaria, de la cultura tecnológica, de la postmodernidad en que vivimos, caracterizada ésta por la desaparición de la individualidad, de lo que da testimonio el teatro de Beckett, la poesía constituye un aura, de acuerdo al valor que le asigna Walther Benjamín.

La poesía, el arte para Adorno , es la respuesta al sitema totalitario, que homogeiniza la sociedad, la cultura, la vida.
En este final de siglo asistimos también al resurgimiento de los nacionalismos, a las luchas tribales y étnicas. A nuevas manifestaciones de intolerancia religiosa, frente a las cuales los estados aparentemente democráticos se muestran impotentes.
Salman Rushdie, el escritor indú de ascendencia inglesa ha tenido que pagar caro su audaz interpretación de la personalidad de Mahoma en su novela Los versos satánicos. En ella el profeta, en cierto modo como el cristo de La última tentación, de Nikos Kazantzakis, sufre las tentaciones de la carne y las vive con el poder que confiere la divinidad.
Rushdie, condenado a muerte, acusado de blasfemia por un estado teocrático, confesional, es prisionero en vida.
El libro, no sólo por la censura y la prohibición sino por sus calidades literarias ha alcanzado una difusión mundial y   
ha revelado la siniestra ideología  del integrismo religioso y político.
En su nuevo libro Patrias imaginarias, desde su exilio involuntario, Rushdie nos envía un mensaje, de esperanza en
una nueva humanidad, un mundo mejor, que se convierte en una hermosa utopía.
En el presente sin sentido en que vivimos la palabra poética vivifica, es gratificante, renueva, abre el camino de los sueños, interpreta la vida como si fuera una canción profunda, una música de alas. 
La poesía es la mayor prueba de la existencia del hombre, ha dicho luminosamente el gran poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón para destacar su gran valor.

Una buena muestra de poesía, en estos tiempos de penuria, es la de Mathilde Obando Enríquez, nacida en Pasto y
que pertenece a  la generación de 1970.

1986 es el año de su primera distinción literaria al ganar el tercer puesto en el tercer concurso universitario de poesía realizado por el ICFES.
Jorge Rojas, Maruja Vieira y David Mejía Velilla consagrados poetas colombianos conformaron el jurado y le dieron al concurso prestigio y autoridad.
Matilde Obando participó con el poemario Tescual y otros poemas con el seudónimo de Penélope, nombre mitológico asociado al tejido del tiempo, a la espera que entrecruzan algunos de sus poemas.
La poesía de Mathilde Obando está formada por tres colecciones: Tescual y otros poemas, El país que canta y Los papeles de Penélope de más reciente creación..
El conjunto de la obra,  salvo 10 poemas del trabajo premiado y publicados en una revista por el ICFES en 1981
con los de los otros ganadores y finalistas del Concurso, permanece injustamente inédita, y dados sus méritos debería publicarse en un libro. 
En general, la obra presenta una unidad temática y estilística. Da una visión edénica del mundo, de la naturaleza, del paisaje, de la vida, y un nuevo aliento a la poesía en Nariño.
La mayor parte de poemas tiene como tema central la tierra natal, el paisaje, como en Tescual : "hacer un alto / en el camino/ , que se fusiona con el pensamiento: "contemplar el paisaje / inmutable en apariencia / y los pensamientos / avanzan / formando figuras / difusas y lentas. 0 a elementos de la naturaleza:"Laguna encantada / de sutil misterio / hechizo de luna / refugio del viento.
Del agua emergen otras imágenes: "Mientras el lago duerme / el viento agita canoas / acaricia dulces proas / en puertos del alba.
En los poemas Tres momentos de Safo, Inmediaciones de un poema, Escrito entre los árboles, los elementos se unen con el amor: "La tarde buscando un refugio/ La noche esperando su turno / Al igual que tú la noche / Al igual que yo la tarde / y la oscuridad terminando en alba /.  Y en penumbra la madrugada /.