LA ESPERA DE BECKETT
El retrato de Beckett (premio Nobel en l969) de Lutfi Ozkok es quizás el más conocido internacionalmente, así como su pieza Esperando a Godot a pesar de su complejidad. Muestra a un hombre de más de sesenta años; impresionan sus ojos, su nariz y cabello aguileños, su aspecto agresivo y su aire lejano.
La lectura atenta de algunas biografías sobre Beckett hace pensar en una estrecha relación entre aspectos de su vida y ciertos rasgos de sus personajes.
El escritor, ensayista y novelista Maurice Nadeau en su importante sección Journal en Public de la revista La Quinzaine littéraire ( No. 756, París l999 ) se refiere a algunas biografías sobre Beckett, a las circunstancias en que lo conoció en París y al trabajo psicoanalítico de Didier Anzieu.
James Knowlson, uno de los biógrafos, citado por Nadeau, cuenta que encontrándose Beckett en el muelle del puerto de Dublín en l946, un día tempestuoso de primavera regresó a su habitación donde tuvo la visión de la obra que escribiría como un retorno a su trabajo anterior.
En los años cincuenta Beckett había publicado Murphy, Watt, Mercier y Camier.
A propósito de esa visión M. Nadeau se pregunta cómo el autor irlandés iba a darle forma a ese material. Anzieu responde: “Por el libre hablar de una voz que envuelve al lector, una voz que se envuelve a sí misma, una voz que expresa interminablemente la multiplicidad de las voces, sus ajustes infinitos...”
Y aparece la trilogía Molloy (1951) Malone se muere (1951) El Innombrable (1953) cuyos personajes afectados por una enfermedad monologan, destruyen el lenguaje y esperan la muerte. En l952 había escrito Esperando a Godot, pieza que Nadeau vio en París en compañía de Henry Miller.
M. Nadeau conoció a Beckett en París en l938. Acababa de salir Murphy y tomó una cerveza con él. Después lo encontró varias veces en la revista Lettres nouvelles donde iba a entregar sus relatos y piezas radiofónicas. En otra ocasión lo esperó con impaciencia a que llegara con otros amigos, se sentaron en una mesa del Rouquet en el Boulevard Saint-Germain y permanecieron silenciosos.
Lo vio por última vez en el otoño de l987 un poco antes de su encierro definitivo; andaba a un paso “vivo, mecánico, nervioso”; un fotógrafo lo fotografía de espalda, Beckett evita el saludo; tiene un aire principesco, dominante, las gentes se apartan.
Tesis psicoanalítica
Otros biógrafos de Beckett (Deirdre Bais, J. Knowlson ) hablan de la relación de amor y odio que él tuvo con su madre, de sus rupturas y abandonos: deja su familia, el colegio, Irlanda, vagabundea...
Por remordimiento regresa temporalmente, su madre muere, ella se negaba a leerlo y lo consideraba un fracasado Pero ninguno de los biógrafos hace referencia al padre.
En l934 y l935 se somete a un análisis con el psiquiatra londinense W.R. Bion. Se encuentra físicamente mal, tiene: “ abcesos, forúnculos, uno de ellos en el ano, gripes, dolores articulares, ahogos, constipaciones, bloqueo urinario, punzadas en el bajo vientre, pesadillas e insomnios”, estado que lo afecta moral y psíquicamente.
Beckett es consciente de que estos males son “la negación de la vida”. Si no se le hubiera muerto el alma, le confiesa a su amigo Mc Greery, se emborracharía, soñaría despierto, vagabundearía. Según Anzieu, Beckett sabe que ese estado le ha generado “un pensar negativo generalizado” como consecuencia de “sus desórdenes psicosomáticos y de sus conductas aditivas y delictuosas”.
La espera y la nada
Vladimir y Estragón, dos vagabundos esperan a Godot... La espera continúa en la segunda escena pero aparecen Pozzo y Lucky, unos desconocidos que resultan ser amo y esclavo. Dialogan con Pozzo, le cuentan de la espera; les pregunta quién es Godot y le confiesan que apenas lo conocen. Hay escenas grotescas, divertidas, pequeños incidentes, un monólogo de Lucky, la partida y regreso de los visitantes de ocasión.
Al final Vladimir y Estragón saben que Godot solo vendrá al día siguiente. La incertidumbre los induce a suicidarse, a colgarse del árbol, decisión que aplazan porque sus correas son cortas y frágiles y esperan la aparición de Godot como última carta de salvación.
La espera hace que Vladimir y Estragón experimenten la nada, el mundo sin sentido en que viven.
Adorno cree que Beckett, Joyce, Kafka, Schonberg, Picasso, representan el arte auténtico prevalecido de cierta aura, opuesto a la realidad existente, a las normas y modelos dominantes.
Film, única película de Beckett protagonizada por Buster Keaton muestra a un personaje inmerso en el ambiente de una habitación, en el que el sonido desplaza el relato. El lenguaje desaparece y sólo queda la instancia del pensar en la soledad.
El hombre alienado
Leo Kofler, pensador polaco que sigue los postulados de la estética de Lukács, en su libro Arte abstracto y literatura dedica un capítulo a Beckett.
Los personajes de Esperando a Godot y Fin de partida según Kofler tienen muchos de los rasgos del hombre alienado de la sociedad burguesa. En esta sociedad predomina una alienación sociológica general. El individuo, la mercancía, la cultura, son masificados por el consumo. El individuo pierde su libertad, vive un “tiempo muerto” y estéril. La división del trabajo y la especialización (Marx, habla de la proletarización del saber) hacen que el individuo se empobrezca anímica y espiritualmente, reduzca su capacidad crítica, hable el mismo lenguaje, etc.
Los personajes de Beckett pertenecen a ese mundo, pero para Kofler solo viven la alienación interior porque han roto el nexo, el tiempo de la realidad histórica y social.
Viven una experiencia nihilista interiorizada, la nada, la angustia, la desesperación, el vacío, la muerte.
Wladimir y Estragón son personajes reificados o cosificados por su alienación y deshumanización, están fuera del tiempo, de la historia y de lo social. Esperan algo, que abre una esperanza, pero como Godot no llega, la espera pierde sentido.
Beckett y Brecht
El teatro de Brecht también reconoce la existencia de condiciones de alienación en la sociedad burguesa, pero a partir del hombre histórico y social que las vive e interioriza.
¿ Moderno o postmoderno ?
En un encuentro en La Haya en 1992 de importantes profesores, críticos y directores de teatro, se planteó este interrogante.
La agencia informativa decía que antes de Beckett el interés del teatro recaía en la acción y no en la situación y que esto y la tarea de identificar los personajes beckettianos transformaron el teatro.
Agrega que surgieron dos posiciones: la de quienes lo consideran postmoderno porque sus personajes encarnan un mundo de valores relativos, inciertos y de confusión individual. Y la de los que lo identifican como moderno porque intenta salvar la autonomía del individuo para evitar su desaparición.
Alain Robbe-Grillet, uno de los representantes de La nueva novela, afirma que contrariamente al papel que cumple el actor en el teatro tradicional, Vladimir y Estragón parecen no tenerlo.
Estas interpretaciones son válidas pero relativas y confirman el carácter enigmático de la obra de Beckett.
HOMENAJE A SAMANIEGO
La tierra recobrada
A Alejandro Bastidas Morales, espíritu progresista y guardián de la heredad.
Es muy grato confesar la emoción que depara el retorno a Samaniego, la tierra nativa donde "es más dulce la vida", como lo expresara Aurelio Arturo en una de las más bellas evocaciones del Sur.
El retorno proporciona el reencuentro con los orígenes, con el lugar, con los lugares amados, soñados, anhelados, sensación que es más intensa y profunda cuanto más grande ha sido la lejanía.
La tierra como si se tratara de un paraíso perdido, del tiempo recobrado, rememora la infancia, la "única patria del hombre" según Rilke; la eterna niñéz de Peter Pan, esa edad inocente y feliz. Renacen losprimeros días, la palabra descubre y nomina las cosas; los sentidos, la naturaleza, el paisaje, los ríos.
Trae el recuerdo de los días juveniles, de los primeros amores, la pasión primaveral. La vida es concebida como un juego -homo ludens -en la caza, en la pesca, en la imitación de Tarzán y los monos, en las aventuras y extravíos por el río, que revive con pavor las historias del duende, las del bosque de los ahorcados.
Es la tierra de los caminos que conducen a las alturas, a la contemplación y goce del mundo, de las noches estrelladas y de esplendor tropical...
Todo esto como una forma de compensación por la ausencia, el desarraigo, la nostalgia, la pérdida de ese paraíso.
La ausencia es una especie de exilio, de pérdida de la identidad, y es más aguda, cuando transcurre en la vida anónima y deshumanizda de la ciudad. Cuán grato es volver al paraíso, a la Morada de la infancia, a Samaniego.
El retorno proporciona otras emociones, como el reencuentro con las gentes de mi pueblo, "mi más inmediata semejanza", como diría Jorge Zalamea en El sueño de las escalinatas.
Significa la vuelta a la tierra de nuestros antepasados, los fundadores de Samaniego de donde surgió a la vida Emilio Bastidas para dotarlo de la palabra, del don, de la virtud de escribir. Es otro de los gratos
motivos de este acto: queremos recordarlo, con ocasión del homenaje que le hace la Casa de Poesía
Silva de Bogotá, que ha dispuesto la colocación de una placa en la casa donde vivió, y la Alcaldía de
Samaniego.
De su madre heredó una rica y profunda vena musical, una gran sensibilidad por los seres, las cosas y una
gran capacidad de ensoñación.
La tierra, la naturaleza, el paisaje son elementos primordiales en la obra de Emilio Bastidas:
"Es algo como la vuelta al seno primordial. Aspirar la fértil fragancia que embalsama el aire; embriagarse de vegetación, del verde salpicado con las lucecillas de las flores dispersas; aproximar los sentidos a la tierra para sentir su encantamiento vital.Se acrecienta entonces,el amor a la naturaleza, escuchando la sinfonía inefable que sale asordinada del bosque, del valle y del río.Las vibraciones millonarias, el himno al sol de las cigarras y el extraño nocturno de los grillos insomnes. Uno se revuelca en la hojarasca bajo el amparo de los árboles frutales.Se goza del plácido ambiente que flota en la extensión del campo.Y se emzcla con las gentes mansas y sencillas que sólo piensan en las cosas elementales, resignadas con su pobreza".
El San Juan, es el río más amado, pero el Pacual suscita la mayor evocación:
"Déjase ver cuando discreto se desliza hacia el noroeste, en busca del Patía, con la apariencia del arroyo juguetón e ingenuo. Pasadando de beber a los ganados que pacen en la serranía y desciende veloz al vallecito de Balalaika. Entonces ya discurre paralelo a la angosta carretera. Los yarumos, los guamos y los arrayanes lo cubren con su sombra silenciosa, mientras bostezan con inmóvil mansedumbre. Saben ellos que son su estrecho amor inseparable, porque la suvavísima lengua del río los baña y los lame, refrescándolos. Devuelven la caricia con monedas de cariño, inclinando los juncos, la cabeza, el musgo su barba florecida y el bajuco su curva idealizada.
En los remansos, cuando el agua se desenvuelve en espirales, hacen su curso de natación los peces: la zabaleta, la sardina y el pez negro.
El río continúa su curso, su viaje diurno, luminoso, y el mundo de su entorno produce una"suave embriaguez de la belleza triste de las cosas"2.
En ciertas noches se realiza el matrimonio de la luna con el río, cuando ella se baña en sus ondas, después que "ha iluminado la torre del pueblo y las altas montañas".
El río es humano, es sensitivo "tiembla, padece, a la hora de la oscuridad y del misterio, para después dormir bajo la sombra invisible de las brisas nocturnas"3.
El río sigue su camino, sin retorno, "igual que el tiempo y la vida". Una noche sabe que el poeta ha muerto. Y llora por quien más lo amó y lo alabó. Llora con "su desolado 'llanto de estrellas".
Emilio Bastidas amaba mucho los caminos, los viajes de antaño, a pie; a caballo, por el goce, la alegría que le prodigaba el paisaje. En ellos aprendía el nombre de cada río, de cada monte, de cada valle. En las posadas conocía el "carácter", el acento de otras gentes y el semblante definido de cada pueblecillo. En los ojos de Don Darío, antiguo alquilador de caballerías para ir de Pasto a Popayán "todavía húmedos de saudade" el poeta descubría el reflejo de "los amaneceres, los crepúsculos y los atardeceres campestres y
las siluetas los horizontes ilimitados"4.
Son algunas impresiones que he consignado en esta renovadora visita a Samaniego.
El período intenso, convulsionado que le tocó vivir a Emilio Bastidas, las necesidades cotidianas, no le permitieron disponer de más tiempo para escribir.
Dejó una obra literaria rica y diversa, un testimonio de su paso por la vida, que debemos preservar y valorar.
Este homenaje y la magnífica conferencia que ha dado el destacado escritor y profesor universitario Alvaro Pineda Botero sobre su obra literaria, van a darle un gran impulso a esa tarea.
Lo ideal sería que la Alcaldía de Samaniego adquiriera la casa donde mi padre vivió en Samaniego y la convirtiera en una Casa de la Cultura para que el homenaje a su vida y su obra sea mayor.
Milán Kundera, citando a Jung, dice que éste construyó su casa para que "sus antepasados se sientan allí a su gusto". Por que si "nuestros muertos pierden la morada que habitaron, que posiblemente habiten, dónde está la pequeña historia familiar, la historia del pueblo, qué nos queda por hacer, qué será de nuestras vidas, de nuestro futuro, de nuestra heredad?"
Notas
- Bastidas, Emilio. El hombre que perdió su nombre. p.141
- Bastidas, Emilio. Viaje interior. p.27
- Ibid p.22
- Ibid p.25
La literatura y la libertad
Presentar el libro La literatura y la libertad en el programa del Sesquicentenario de la Fundación de Samaniego, es motivo de un profundo regocijo espiritual y un privilegio excepcional.
En la vida estas coincidencias no son frecuentes; es necesario que trascurran al menos dos generaciones para que la historia nos depare ocasiones como ésta.
La historia de un pueblo
En junio de 1937, Samaniego celebraba con mucho esplendor el primer Centenario de su fundación. La importancia del suceso y el civismo que ha caracterizado a nuestro pueblo permitiron superar transitoriamente los graves problemas políticos que por desgracia lo afectaban, para recordar con gratitud y justicia a sus fundadores e inaugurar un gran monumento en su honor. Don Simón Alvarez, Don Mariano de la Bastida, don Mariano de la Villota figuran y se destacan en la placa de honor, lo que le da un mentís categórico a quienes en forma egoísta y parcializada le atribuyen la fundación sólo al primero de ellos.
Los organizadores de la celebración del Centenario sabían que los cuatro ciudadanos tenían iguales merecimientos como fundadores: don Simón Alvarez como comprador del Llano de Samaniego, don Mariano de la Bastida, que vendió el terreno a condición de que se fundara el pueblo, don Mariano de la Villota y don Angel María Cisneros como testigos de excepción en la firma de la escritura.
Fue una celebración de grata recordación: a ella se vincularon el Gobierno nacional, el Congreso, el Gobierno, la Asamblea Departamental; personajes muy destacados de la política, la cultura de la vecina Túquerres; hubo festejos religiosos, cívicos, literarios, deportivos, literarios, deportivos, una corrida de toros, para configurar un programa que hoy parece una leyenda.
En 1837 el antiguo territorio de los Abades situado alrededor del río Pacual y formado por Isancal, Zacuanpus, Chorros del Agua, Pichilimbuy, Angayan, Chuchaldo al que pertenecía también Pagual, según Cieza de León, con una lengua y organización social diferentes a las de los Pastos y Quillancingas, daría origen a Samaniego y a otros pueblos.Como se ve, Samaniego a diferencia de otros lugares se apartó totalmente de los nombres de origen Abad.
Comienza una nueva etapa, la de su vida civil y jurisdiccional, del antiguo pueblo Abad, que se construyó en"lo profundo de la Cordillera occidental, al pié de cerros altísimos, que tiene el regalo de sus dos ríos"1.
La Sociedad promotora de la cultura
Es muy significativo que este acto se realice en la Sociedad Juventud laboriosa por el gran papel que ha
cumplido en la vida de Samaniego.En una época en la que sólo había escuela primaria, esta Sociedad
despertó interés y vocación por la cultura, formó líderes cívicos, misión que tradicionalmente le
corresponde a la Universidad.
Hoy, cuando Samaniego presenta innovaciones en urbanas y rurales y una nueva escala de valores, la
Sociedad Juventud laboriosa ha emprendido nuevas tareas.
Con el apoyo de la Alcaldía ha acogido con entusiasmode crear y editar una colección de libros para
estimular la producción literaria y el libro que hoy se presenta es la prueba más fehaciente.
Hoy presenciamos con júbilo otra de sus realizaciones, que esperamos perdure: la fundación del Centro
1iterario Emilio Bastidas, creado para realzar su vida, su obra, y promover la creaci6n literaria, mediante
concursos, talleres, seminarios y publicaciones. Para su funcionamiento se ha previsto
que uno de los profesores de literatura del Colegio Simón Bolívar dirija el Centro literario.
Esta colaboración es un gesto magnífico por la nobleza en que está inspirado, y por el reconocimiento
que se le hace a un espíritu tan sensitivo y refinado que escribía estas palabras sobre Samaniego:
"Por las noches, mientras en el río se bañan silenciosamente las sombras de los guamos y se siente el breve paso de la brisa sobre la superficie y tranquila, la luna surge por los cerros del oriente iluminando las montañas.
En las mañanas brumosas del invierno, cuando desde las cimas se miran allá abajo el valle y el poblado, los plantíos y las quebradas, se puede apreciar cómo, a medida que la neblina se desplaza, va apareciendo y desapareciendo retazos de un paisaje cambiante por los diversos efectos de la luz a través
de la bruma y el arco-iris. La neblina es como telón corredizo que va presentando planos sucesivos ". 2
Los que nacimos y hemos vivido en este pueblo sabemos cuántos valen estas imágenes poéticas.
Donación generosa.
Hay que celebrar y agradecer también la generosa donación que hoy hace el doctor Rodrigo Bastidas Urresty al Centro literario. Es una colección muy representativa y valiosa de libros de la literatura universal, latinoamericana y colombiana, editada por la Oveja Negra, que va a contribuir a las tareas del Centro literario y a enriquecer la Biblioteca de la Sociedad Juventud Laboriosa y a prestar un servicio público.
Un libro entrañable
El libro que hoy presentamos está dedicado al Sesquicentenario de la fundación de Samaniego, y se publicó gracias al interés y apoyo de los Alcaldes Nelson Bastidas Urresta y Rubby Cecilia Santander de Eraso.
El libro reúne una serie de ensayos sobre Grafismos, mi segundo libro, escritos por Otto Morales Benitez, Alberto Montezuma Hurtado, José Martinez Sánchez, Alicia Miranda Hevia, Orlando Gómez León, Alvaro León Perico, Joseph F. Vélez, Gustavo Alvarez Gardeazábal y Jaime Montoya Candamil.
El título tiene que ver con la posición del escritor frente a la literatura y la libertad. La carátula reproduce un diseño de un plato precolombino de la cultura Nariño, que muestra el dominio artítico que del dibujo, de la geometría, alcanzaron sus creadores.
La generalidad de los ensayos destaca la devoción del autor de Grafismos por "los escritores más representativos de la literatura en Nariño: Aurelio Arturo, Ignacio Rodríguez Guerrero, Guillermo Edmundo Chaves, Plinio Enríquez que exalta y valora plenamente, indicando su aporte a la literatura colombiana, su fidelidad a la tierra que querría ver redimida del olvido y atraso tradicionales; su afán por captar y registrar algunos hechos decisivos de la historia contemporánea, sus repercusiones en la cultura, su interés por difundir en Colombia las novedades literarias, artísticas y filosóficas europeas".
Otto Morales y Montezuma Hurtado se refieren en términos muy gratos y significativos a Samaniego y la región.
La literatura y la libertad permite conocer la forma como fue leído y comentado Grafismos en Colombia y en el exterior.
Notas
- Bastidas, Edgar. Grafismos. p.83
- Bastidas, Emilio. El hombre que perdió su nombre. p.23
La literatura y la libertad (Tomada del texto de la presentación del libro).
Un legado espiritual
Cómo es de reconfortante y grato el reencuentro con la tierra natal, con la casa de la historia familiar, que
tanto sentido le dan a la vida!
Más significativo aún es el motivo que ha hecho posible el retorno, como es la presentación en
Samaniego del libro Viaje interior de Emilio Bastidas y la colocación de su retrato en la sede de la"Sociedad Juventud Laboriosa". La generosidad y civismo del doctor Eduardo Montúfar, representante a
la Cámara, la colaboración del exalcalde Celso López, la del Consejo Municipal,la de Alvaro Santander
autor del retrato, el interés de la Sociedad Juventud Laboriosa, han permitido la edición del libro y la
realización de este acto, que compromete nuestra gratitud.
Este libro es un regalo espiritual a Samaniego, a la Sociedad Juventud Laboriosa, libro que cierra el ciclo de la producción 1iteraria de Emilio Bastidas.
Queremos que la Sociedad Juventud Laboriosa sea la depositaria de este libro y de su obra completa, por lo que aquella significó en su vida intelectual, como lo expresa en undiscurso que pronunció el 8 de diciembre de 1945, enla celebración de las Bodas de Plata de la Sociedad, cuando dijo: "Este dia tiene para mí, señores, doble motivo de emoción: el onomástico de la autora de mis días y el cumpleaños de mi madre intelectual: la "Sociedad Juventud Laboriosa". A la una le debo mi existencia, la de mis hijos y la de las generaciones que vendrán detrás de mí a acrecentar el pueblo de mi patria, a la otra le debo haberme dado esta enorme ambición del saber y del perfeccionamiento personal. l
La intención de la edición de este libro es también que la Sociedad continúe la tarea de publicar nuevos libros y forme una colección de libros de autores samanieguenses. Sería una labor ejemplar, de estímulo a la creación literaria y una demostración de que no todo puede reducirse a obras materiales cuyo valor es efímero.
Viaje interior es unlibro que corresponde a varias etapas y géneros de la obra literaria de Emilio
Bastidas. Reúne ensayos, cuentos, poesía, prosa poética y pensamientos, escritos entre 1948 y 1970.
La mayoría de ellos fueron publicados en el periódico El Derecho y enla revista Ilustración Nariñense, de Pasto, otros en Quito. Los ensayos sobre El Burlador de Sevilla y Tirso de Molina y su época, con los que ganó el premio del concurso sobre el genial dramaturgo español en 1948 estaban inéditos fueron revisados y complementados por el autor. La prosa poética, la poesía, los pensamientos se encontraban escritos a mano y a máquina, así como su novela El hombre que perdió su nombre, cuya primera versión escribió a mano. Quedan inéditos el manuscrito de su incompleta El Testamento que enumeró hasta la página 171, con muchas páginas en blanco, aunque en algunas escribió nombres y cortas líneas, que parecen corresponder a un plan que se proponía desarrollar.
Igualmente inéditos están artículos literarios, periodísticos y parte de su correspondencia familiar. En los originales se nota un gran afán de escribir, una necesidad de expresarse, sin importarle el papel que utilizaba.
Escribía en libretas que a modo de memorandos obsequiaba la Lotería del Sorteo Extraordinario de
Navidad, hacía en libros de contabilidad, y en papel de radiogramas de una organización de
telecomunicaciones de El Ecuador.
La primera parte de Viaje interior la forman prosas y cuentos. Enuna prosa muy depurada, escrita, como se expresa en la contracarátula "con los mejores materiales del idioma."(2), se ocupa de Juan Ramón Jiménez. Destaca la importancia de su obra poética y la influencia que tuvo en la literatura hispanoamericana y colombiana, en especial, en los poetas del grupo 'Piedra y Cielo". Escribe sobre Eduardo Carranza y Jorge Rojas, sus principales animadores, y explica la asimilacián y renovación creadoras queellos hicieron del Maestro; escribe sobre Aurelio Arturo, "el fino poeta clásico", poeta original e insular.
En Viaje de antaño, una de sus mejores páginas, dignas de figurar en una antología de prosa colombiana, reconstruye el itinerario del camino entre Pasto y Popayán, el antiguo viaje en caballerías; describe la emoción y el goce estético del paisaje y la nostalgia y el dolor porsu pérdida irremediable por la irrupción de la carretera.
Viaja a Maguí, por "ríos de una belleza lúgubre y sombría, como las cosas solitarias y abandonadas"(4),
para vivir intensamente el encuentro con las fuerzas telúricas, descubrir en el corazón de la selva formas casi primitivas y paradisíacas de vida y evocar con nostalgia las imágenes guerreras del abuelo y del tío valerosos.
La muerte de Quico, es una página de una belleza adolorida, de entrañable amor paternal.
Descubre a Ramón Meza Córdoba, un "poeta perdido", su extraño genio y figura; su paso por Samaniego, sus gustos e inquietudes intelectuales, su amistad con José Pabón Cajiao, que solía congregar un grupo de ciudadanos para discutir sobre filosofía, religión, literatura, historia, de donde surgió la idea de crear la Sociedad Juventud Laboriosa. De Ramón Meza Córdoba reproduce Disparos de mi lira, de gracíosa y singular estructura.
En los relatos A un héroe olvidado, El tiburón y Judith, hace gala de una gran imaginación y fino humor, crea situaciones, personajes casi surrealistas.
La primera parte termina con un comentario sobre el libro Desde Moisés hasta Gandhi del escritor suizo Daniel Hammerly DuPuy, a quien conoció en Quito en los años cincuenta, cuando el autor de Viaje interior ocupaba un cargo diplomático en la Embajada de Colombia. El comentario se centra en señalar los nombres de los fundadores de las grandes religiones, sus doctrinas y el papel que han jugado en Occidente.
La segunda parte, formada por dos ensayos sobre El Burlador de Sevilla, confirma el gran dominio que el autor tuvo de ese género y el conocimiento histórico y literario de la época de Tirso de Molina.
Se enmarca en "el Siglo de oro" de la literatura española, en Tirso de Molina, Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Calderón de la Barca, explica el significado de sus obras, los cambios que estos autores propiciaron en la literatura, en el arte y su repercusión en las letras universales.
El lector percibe el interés y gusto del autor por Don Juan, que encuentra representado en el personaje central de su novela El hombre que perdió su nombre.
En Colombia son pocos los ensayistas que han escrito sobre Tirso de Molina,¸el de Emilio Bastidas fue
galardonado en 1848 con el premio de Extensión Cultural de Nariño. El jurado estuvo integrado por el
humanista Ignacio Rodríguez Guerrero, ganador del premio Isidro Bonsoms en 1966 en Barcelona, al
mejor estudio cervantino; por Sergio Elías Ortíz,historiador, lingüista y etnólogo y por el ensayista y
traductor Víctor Sánchez Montenegro, y autor del prólogo del libro Del amor, de la muerte y de los sueños de Emilio Bastidas, publicado en Quito en 1954. El prologista expresa: "Precisamente en el
concurso mencionado salió triunfante un estudio hecho a conciencia sobre el autor de El Burlador de
Sevilla que lleva el pseudónimo de"Pico de la Mirándola". Al abrir el sobre se vio que correspondía a
Emilio Bastidas. Un aplauso sincero resonó por la sala plena de la más alta sociedad. Pero el ganador no
aparecía por ningún lado. Humildemente habíase quedado en Samaniego, su ciudad natal, porque jamás
pensó que su trabajo pudiese merecer el premio ambicionado"(5).
La última parte de Viaje interior contiene poesía, pensamientos prosa poética, que escribió en la última etapa de su vida. En ella hay dos visiones del mundo: la optimista, de afirmación vital, de goce sensual y estético, a veces vestida de una delicada melancolía, y la de excepticismo y de angustia existencial que anuncian el viaje postrero.
Cuando sea conocido y valorado, Viaje interior, podría convertirse en el mejor legado espiritual de Emilio Bastidas.
Samaniego, agosto 15 de 1986
Notas
- Bastidas, Emilio. Sociedad Juventud Laboriosa. p.49
- Bastidas, Emilio. Viaje interior. Contracarátula
- Bastidas, Edgar. Grafismos. p.45
- Op. Cit. p.27
5. Sánchez Montenegro, Víctor. El Dolor, de la Muerte y de los Sueños.Prólogo. p.7
ELFRIEDE JELINEK, NOBEL REBELDE E ICONOCLASTA
El Nobel no debe ser considerado como "una flor en la solapa de Austria", pero se trata de un gran honor dijo la escritora austríaca al conocer con sorpresa la noticia del premio. Y se anticipó a declarar que no iría a Estocolmo a recibirlo el 10 de diciembre por razones de salud y sobre todo, por su fobia social, anuncio que cumplió al enviar a la ceremonia del premio un vídeo con su voz y su imagen.
Consecuente con esta actitud a fines de enero de 2005 se opuso a que la compañía de correos Post emitiera un sello en su honor.
Por escribir y denunciar en sus libros las relaciones de dominación política, económica y sexual existentes en Austria y en los países occidentales, Jelinek ha sido hostilizada y declarada persona no grata por los sectores neoconservadores de su país.
Pero ha recibido también voces de apoyo: "Genial ¡", ha dicho el escritor Peter Handke. Robert Menasse, por su parte ha afirmado: es "Una victoria de la literatura y un fracaso de la mediocridad". El presidente de la república, el social demócrata Heinz Fischer, se ha limitado a expresar es "alguien que va contra la corriente".
Su militancia política, si cabe llamarla así fue breve: de 1974 a 1991 perteneció al pequeño Partido Comunista pero su feminismo y su rechazo a la xenobofia han sido radicales.
El Nobel a pesar del pesimismo de Jelinek, ha sido un gran reconocimiento a su obra literaria y una forma de resarcimiento moral.
La Academia le otorgó el Nobel por "la ola musical de voces y contravoces en sus novelas", porque su obra muestra "con una excepcional pasión del lenguaje lo absurdo y el poder autoritario de los clichés sociales".
En otro aparte el acta dice que "Estas novelas representan cada una en el cuadro de su problemática un mundo sin gracia donde el lector está confrontado a un orden asediado de violencia dominante y de sumisión, de cazador y presa". Y agrega: "Jelinek revela cómo los clichés de la industria de la diversión se instalan en la conciencia de los seres humanos y paralizan su resistencia a las injusticias de clase y a la dominación sexual".
Antes del Nobel Jelinek había recibido otros premios literarios: el austríaco de poesía de los colegios universitarios (1969) el único en su país, el de excelencia del ministerio de las Artes y de la Educación de Alemania Federal (1983), el Heinrich Boell de la ciudad de Colonia (1986), el de teatro de Berlín (2002), el Stig Dagerman de Aelvekarleby , Suecia, (2004).
Su obra es sobre todo novelística y teatral y ensayística. Ha escrito Los amantes (1975), Los excluidos (1980), La Pianista(1983), Lust, (1989),novela pornográfica, Ce qui arriva quand Nora quitta son mari (1993, teatro), Totenauberg (1994), Méfions-nous de la nature sauvage (1995), Désir et permis de conduire (1998, teatro), Maladie ou femmes modernes: comme une piece (2001), Avidité (2003).
La Pianista
Es su novela más conocida por el tema que trata, por su adaptación al cine que hizo Michael Haneke y el papel protagónico de Isabelle Huppert.
Esta novela es la más autobiográfica de Jelinek: no es casual que ella hubiera hecho estudios musicales en el conservatorio de Viena, que hubiera tenido una conflictiva relación con su madre y con ciertos círculos sociales y políticos de Austria, y que ella sea soltera.
La Pianista es personificada por Erika Kohut profesora de piano en el conservatorio de Viena. Tiene 36 años, no es una mujer bella físicamente, es soltera, vive con su anciana madre y comparte su lecho.
Cada vez que vuelve a casa debe explicarle dónde estuvo, qué hizo y por qué tardó, y a veces la castiga sin atenuantes. No está de acuerdo con que Erika se compre un vestido nuevo porque la plata de la cuenta de ahorros está destinada a adquirir una vivienda para mejorar de status social. - El vestido pasa de moda, piensa su madre, pero la plata jamás.
Cuando su madre le quita el vestido de otoño, porque su ropa debe permanecer sin uso en el closet, Erika se enfurece y le arranca un mechón de sus cabellos pero luego se apiada de ella, llora y se reconcilian. A pesar de todo la madre la asimila a su edad.
Las condiciones a que la ha sometido hacen que viva como un insecto kafkiano atrapado en una campana de queso.
Erika se burla irrisoriamente de las viejas damas que habitan en su barrio algunas de las cuales son asesinadas para robarles sus joyas. Madres y abuelas ejercen un servicio de espionaje de sus hijas.
La vida de Erika es plana, monótona pero a veces escapa a la rutina y frecuenta los cines porno, los shows de fisgones y el almacén de bombones.
Walther Klemmer , un joven bello y rubio, alumno de Erika en el Conservatorio es otro de los grandes personajes de la novela. Esta relación distante y fría al comienzo por el desinterés sentimental de la profesora poco a poco cambia cuando surge la pasión de Klemmer por ella.
Con una mano Erika juega al teclado de la razón con la otra al teclado de la pasión. Hay un acercamiento y una búsqueda mutua hasta que la entrega de ella se produce en un cuarto de baño. Erika le exige que sea su esclavo, le pide que la castigue, la azote y la encadene. Pero los papeles se invierten y la relación profesor alumno se convierte en la de amo y esclava.
Hay escenas violentas, castigos, torturas que Klemmer le infringe en presencia de la madre hasta la posesión sexual.
Al final, en otra página que desconcierta por el desenlace Erika sale de su casa con un cuchillo dispuesta a herir a o herirse. Finalmente se hiere en la espalda y se retira a su casa.
Un situación aparentemente frívola como es la provisión de carne por unas señoras da pie para trascender el mundo objetivo: en medio de una nueva borrasca un gigante puso a Erika en la cavidad de su mano, " de una talla y de un dulzor sobrenaturales - y la plantó contra el escaparate de un óptico todo reluciente. Un par de anteojos desmesurado equipado de vidrios violetas dominaba el almacén y vacilaba bajo las ráfagas del foehn, amenazando a los pasantes.
La novela está ambientada en Austria, país donde la barbarie, según la autora, gobierna política y culturalmente.
Jelinek a propósito de esta novela ha declarado que tuvo dificultades en la descripción y elaboración psicológica de la madre y la hija y en la identificación con alguna de ellas. Pero finalmente admitió que se identificó con la hija.
La narración no es lineal, cronológica, hay diversos planos en las etapas de la vida de Erika: de la infancia pasa a la edad adulta y vuelve a la primera. No hay propiamente diálogos entre los personajes sino un narrador omnisciente y monólogos.
Avidez
Agnes Vaquin hace un análisis de esta novela de Jelinek en La Quinzaine littéraire, No. 863 de 2003, o sea un año antes de que se le concediera el Nobel. El comentario se titula Una mujer en cólera en referencia a Jelinek por la caracterización que hace de algunos de los personajes y por la disección, denuncia y condena de la sociedad austríaca.
Su alter ego en Avidez es Gerti, mujer soltera y madura que vive en Styria ciudad natal de la premio Nobel y de Jörg Haider, líder de la derecha populista FPÖ que en alianza con los conservadores gobierna Austria hace cinco años.
Allí Gerti se entera del asesinato de una joven de 17 años conocida en el sector cuyo cuerpo envuelto en una lona aparece en la orilla de un lago artificial.
La investigación del crimen se enreda y entonces Jelinek procede a orquestar "este canto fúnebre con un júbilo sombrío" y hace patente su odio de los hombres y mujeres, de Austria - que ha engendrado una sociedad opresiva, machista -, su odio de Dios.
Odia a los hombres por todo lo que encarna Kurt Janisch, un hombre bello de ojos azules, maduro, en su papel de gendarme e investigador del crimen. Su máscara de bondad y amabilidad sin embargo, oculta un ser maléfico. Personifica la avidez por el dinero, la propiedad raíz, el amor por las mujeres ricas a quienes caza en su automóvil mientras su esposa se dedica a las labores del hogar. Gerti hace parte de la lista de sus conquistas, le interesa por su casa y cuando la posee surge la idea de matarla.
Kurt es un acosador sexual consumado pero ignora que varias muchachas del sector han desaparecido?
La autora se pregunta si éstas víctimas merecen compasión: "sin ser malvadas son peores, exigen el amor y escupen sobre el sexo", dice, para corroborar el odio que le inspiran.
A Gerti, como a Erika en La pianista, le preocupa su cuerpo por la edad y el envejecimiento.
La novela está impregnada de violencia, de sexo y de un humor macabro.
Contra la opresión una lengua violenta y radical
Pierre Deshusses en el diario Le Monde ( París, 8.10.04 ), con ocasión del Nobel a Jelinek afirma que en entre todos sus personajes, en la novela o el teatro: la mujer engañada o cómplice, el hombre violento trastornado por la carne y el alcohol, el nazi perturbado, o el deportista conflictivo, la lengua ocupa el papel principal.
Que vuelve a él como "actor principal de nuestro mundo" y continúa con la tarea de Karl Kraus, Joyce y Thomas Bernhard.
La autora austríaca construye y deconstruye el lenguaje para descubrir las estructuras secretas del poder, de los clichés y los tabúes de la sociedad. Denuncia el amor y el matrimonio como una forma de arribismo en Los amantes; el terrorismo y la violencia urbana en Los Excluidos; los resabios de nazismo de la Austria actual en Burtheater, pieza en la que desenmascara a los actores Paula Wessely y Attila Höorbiger por haber colaborado en la propaganda del III Reich;la autoridad abusiva y devastadora de una madre en La Pianista; el mito de una Austria idílica y turística en Desconfiemos de la naturaleza salvaje; el abuso sexual en Lust (Deseo) ; las persistencia de las estructuras fascistas en el pensamiento contemporáneo en Eso no hace nada.
Bambiland ( Tierra de los chiquillos)
Jelinek se ha destacado también como autora de teatro con un acento muy satírico. Ha escrito Lo que ocurre cuando Nora dejó su marido (1982), en la que imagina continuar La casa de muñecas (1879)de Ibsen. En esta obra que produjo el efecto de una bomba, Nora es presentada como una mujer liberada y dueña de su destino. Nora, en la pieza de Jelinek, joven mujer, intenta liberarse a través de la militancia obrera, el amor y la sexualidad, pero su complicidad con los hombres le impide escapar al poder opresor.
Bambiland está inspirada en la guerra de Irak y es un colaje de citaciones de Los Persas de Esquilo, de notas mediáticas, de listas de armamento americano y de un monólogo que ha elaborado como espectadora.
El director alemán Christoph Schlingensief se ha encargado de la puesta en escena de la obra. Los dos son tan solidarios que cuando él en el verano de 1998 invitó a los 6 millones de desempleados alemanes a lanzarse juntos a Wolfgangsee, cerca de Salzbourg para sumergir la ciudad natal del canciller Kohl, Jelinek también lo hizo. Ella participó también en una parodia montada por el mismo director para ridiculizar el voto por Internet de los partidarios de expulsar a los que pedían asilo en Austria.
La obra se desarrolla así:
" Al cabo de una hora y media de ruido y de furor, contada por un idiota omnisciente y universal creado por CNN. Sobre escena, el decorado es un bastidor kitsch, donde se fijan por instantes pedazos de nuestro universo mental. Un salón pequeño burgués, una tribuna política antes de la caída del Muro y arcadas orientales. Ordenador de este caos, el director pasea sus crines rimbaldianas y su aire de eterno pillo.
En contrapunto, las pantallas laterales producen una historia aproximativa del arte contemporáneo: al discurso del músico Pierre Boulez suceden los rituales orgiásticos de los accionistas vieneses, o imágenes de "Ausländer raus".
Pero lo esencial pasa sobre la gran pantalla que domina la escena. El director de Burgtheater filma en negro y blanco una tropa heteróclita alrededor de Udo Kier y Margit Carstensen (actriz de Werner Fassbinder) pareja burguesa acompañados de "celebridades" locales y de manifestantes que enarbolan banderolas "Terror para todos". Los hace desfilar a pie, o en carreta, del teatro a la Ópera pasando por los salones del hotel Sacher. El periplo termina bajo el subsuelo del Parlamento, con escenas pornográficas representadas por tres profesionales, 35 años después del enorme escándalo provocado por los accionistas vieneses, que se habían masturbado y aliviado en público, en junio de 1968, en el gran anfiteatro de la universidad de Viena, justo al otro lado del Ring, un recinto más sagrado aún".
Este comentario es de Joëlle Stolz y ha aparecido en Le Monde ( París, 7.10.04). Jelinek, traductora
El judío de Malta de Marlowe fue traducida al alemán por Jelinek por encargo del director Peter Zadek y presentada en el Burgtheater de Viena en diciembre pasado.
En una entrevista que la Nobel dio a Joëlle Stolz (Le Monde. París.7.10.04) habla de la obra, de la imagen del judío de Marlowe, de la que de éste da Shakespeare, del antisemitismo cristiano, nazi, alemán y austríaco. |