Entrevista de Carlos Oviedo "micro"
Es usted un historiador que conoce con profundidad el devenir socio-político de nuestros pueblos, especialmente el del departamento más meridional de Colombia.
Dentro de estos parámetros, quien ha sido para usted el personaje nariñense más destacado del siglo XX y cuáles son las principales razones en que apoya su juicio al respecto
Si bien hay personajes que se han destacado en varios campos creo que se impone una escogencia de acuerdo a la especialidad de cada uno de ellos o de la generación más
representativa, como lo hago en mi libro Nariño Historia y Cultura. En él señalo la
generación nacida entre l890 y l9l0 como la más importante de las letras en Nariño en
el siglo XX. De ella menciono los autores más representativos por haber tenido figuración nacional o internacional entre los treinta que la conforman.
A Ignacio Rodríguez Guerrero, como ensayista, profesor universitario, ganador del
premio internacional Isidre Bonsoms en l966 por su libro Tipos Delincuentes del Quijote .
A Sergio Elías Ortíz, como eximio historiador, lingüista, etnólogo, académico, narrador
y autor de una importante y extensa obra..
A Alberto Montezuma Hurtado, escritor prolífico y magistral, de lenguaje y estilo depurado y autor de más de veinte libros de ensayo histórico y dos novelas.
A Aurelio Arturo, el fino poeta clásico, considerado por la crítica como el poeta más importante de Colombia.
A Leopoldo López Alvarez, como historiador, traductor de Homero y de Virgilio y coautor
con Sergio Elías Ortíz del Boletín de Estudios Históricos.
A Guillermo Edmundo Chaves, autor de Chambú, novela de expresión americana, una de
las más originales y mejores novelas colombianas.
A Emilio Bastidas, poeta, ensayista, ganador del concurso Tirso de Molina en l948 y autor
de la novela El hombre que perdió su nombre, que fue texto de estudios en la universidad La Sorbona de París en l978.
Me inclino por las letras porque el libro y el autor perduran como una forma de inmortalidad, más allá de la época en que fue creado.
En otro campo hay que destacar a don Julián Buchely y al grupo de los fundadores del Departamento de Nariño. En l904 se crea el Departamento, se funda la universidad, se
elabora y se impulsa un plan de desarrollo económico para Pasto y la región.
2. ¿ Como quiera que usted tiene formación universitaria indoamericana y a la vez perfil europeo en este sentido, sin olvidar que también fue rector de un plantel de educación superior en nuestro país, cuál de esos sistemas de enseñanza le parece el más eficaz para el aprendizaje de las ciencias y las artes en general .
La lengua española, la cultura que representa, la ciencia, a pesar de que ésta llega tardíamente a Hispanoamérica, me refiero a la ciencia moderna, son una prolongación y asimilación de la cultura occidental. En los siglos XIX y XX la cultura y la ciencia europeas y las de Norteamérica son más determinantes.
A pesar de la destrucción de la Conquista española se puede hablar de una cultura, de una ciencia indoamericanas como expresiones autóctonas y originales, en la concepción del mundo, la organización social, la lengua, la arquitectura, la ingeniería, la medicina etc.
Creo que ha habido y hay una interacción y una complementación de los dos sistemas en el
conocimiento de las ciencias y las artes.
3. ¿ Dados los conocimientos y experiencias que usted tiene en el manejo de la historiay las manifestaciones culturales de la región, cuál es en estos momentos el intelectual nariñense más importante y destacado, al iniciarse el siglo XXI y naturalmente la era procelosa del tercer milenio.
Es un poco prematuro señalar el intelectual nariñense más importante del siglo XXI, pues
el nuevo siglo apenas se inicia y asistimos a vertiginosos y profundos cambios en la ciencia
en la cultura, en la vida, y el nuevo intelectual tendrá que surgir de ellos. El profesor de la
cultura o del mundo de la informática, ya no utiliza el tablero sino el computador y el telepronter para acceder y transmitir el conocimiento.
El intelectual se asocia generalmente al escritor al pensador pero tiene un horizonte más amplio. En él hay un predominio de la inteligencia, de la idea que es como la luz y no la llama, como lo define A. Cartault en su libro El Intelectual . El escritor transfigura la idea,
le da vida en sus personajes.
4. Se asegura en las esferas intelectuales de nuestro medio que cuando usted dio a la luz pública uno de sus libros más controvertidos, el titulado El Fariseo, los ejemplares de esta obra desaparecieron velozmente de los estantes de las librerías, por los que hubo necesidad de lanzar una segunda edición, que corrió con igual suerte comercial, para felicidad suya. ¿ A qué clase de factores les atribuye usted este singular éxito bibliográfico .
El éxito de El Fariseo se debió a varios factores. La índole del personaje, las historias que
a manera a pequeños o grandes escándalos protagoniza, el carácter tradicionalista de la sociedad en que suceden, la fuerza de la denuncia por los abusos cometidos, lo convirtieron en un libro prohibido y novedoso. Se vendió y agotó rápidamente por el intento vano de silenciarlo, de aplicarle la censura y de condenar a su autor como hereje.
5. Ha pensado usted en escribir la segunda parte de El Fariseo, como aconteció hace siglos con el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, o por el contrario, sus inquietudes literarias en este sentido están definitivamente canceladas ?
A la segunda edición de mi libro le di un tratamiento más literario en el manejo del tiempo,
del espacio e introduce la ficción narrativa –se crean personajes que forman la corte de El
Fariseo – y nuevas historias. Algunos lectores prefieren la primera versión, otros, como
el semiólogo y profesor de la universidad nacional, Armando Silva, creía que la segunda
era una novela.
Lo cierto es que El Fariseo es una personaje universal , se encuentra en otros lugares y es
tan desmesurado que parece de ficción, ideal para escribir un libro de cuentos o una novela.
MEMORIAS DEL SUR
Entrevista al escritor Edgar Bastidas Urresty, hecha por Adriana Pabón, Carlos Arcos, David Viveros y Diana Molina
¿Cómo se da la evolución de la ciudad de Pasto y la novela?
- En el caso de Pasto se da esa relación muy específicamente, porque si tomamos algunos ejemplos vemos que la novela evoluciona casi en forma paralela a la ciudad. A través de la novela podemos percibir el cambio que se ha dado en la ciudad, en la sociedad, y eso se da mucho más claramente en una novela como Sima de Alfonso Alexander escrita en la década de 1930. Aún cuando tiene un poco de ficción constatamos que Pasto ya tiene casas de cita, que en la época era algo escandaloso. Porque Pasto ha sido una ciudad muy católica y conservadora, tenía unos valores muy tradicionales. Por esta novela, su autor tuvo que salir de la ciudad porque provocó un gran escándalo. En la novela se identifican ciertos personajes de la ciudad, no con nombres propios pero sí por algunos rasgos o actividades, se identifica a un sacerdote muy conocido en la ciudad. Es un ejemplo de cómo a través de la novela se puede conocer la sociedad de una época, los valores que la constituyen. La novela es una forma de conocimiento de la realidad social.
¿ El hecho de no existir en Pasto una inclinación fuerte al género de la novela, tiene que ver con un temor a enfrentarse a una evolución de la ciudad, teniendo en cuenta que la novela va de la mano con el avance de la sociedad ?
.- Eso tiene varias explicaciones, en algunos casos sí, como en Alexander, o en la novela de Juan Alvarez Garzón, Gritaba la Noche. Las novelas de estos autores sí fueron conflictivas, ya expliqué el caso de Alexander. Juan Alvarez, tuvo que cambiarle el título a su novela, originalmente se llamaba La Bucheli y el gobernador Moncayo Quiñonez ordenó la incineración de la novela en los patios de la Gobernación, porque consideró que una familia ¨prestante¨ de la ciudad había sido ultrajada. En cuanto a las razones de por qué se ha cultivado poco la novela o la narrativa en Pasto y Nariño, yo lo atribuyo a las siguientes circunstancias: Pasto y la región han experimentado en relación con otras ciudades o regiones del país una especie de anacronismo histórico por factores geográficos, económicos y culturales. Nariño ha sido una región aislada, y esto incidió en que la ciudad y región no hubieran progresado. Ha habido condiciones propicias para el cultivo de otros géneros literarios como la poesía, el ensayo histórico y literario, y en menor grado del género teatral, en esto ha influido la herencia literaria española, que se arraigó profundamente en la ciudad, también la educación por parte de comunidades religiosas a partir de la colonia. En Pasto no se han dado casi novelistas porque parece que el progreso material y la industrialización hacen que la ciudad crezca, se abra, se movilice socialmente y propicie grandes cambios. La novela es hija de la ciudad, de la sociedad capitalista y burguesa. Esos cambios está presentes en el arte y en la literatura. Pasto y la región tradicionalmente han sido agrícolas y feudales y la modernización ha llegado tardíamente
_ ¿Qué otros textos aparte de los ya mencionados cree necesario resaltar y que se enfoquen en la ciudad de Pasto?
- A finales del siglo XIX aparece la primera novela en Pasto y la región, de José Rafael Sañudo, que es muy representativa de la sociedad de la época. Se llama La Expiación de una madre. Muestra cómo la sociedad no le perdona a una mujer que tuvo un hijo sin casarse, entonces Sañudo le aplica la expiación. No está bien que en la sociedad de Pasto se den casos como este que también son escandalosos. Y es una doctrina que aplica Sañudo no solamente a esta mujer sino al propio Bolívar en sus Estudios sobre la Vida de Bolívar. Sañudo considera que todo aquel que comete un delito o peca debe expiarlos sin perdón alguno. Por esta novela podemos saber qué clase de sociedad existía a finales del siglo XIX y a principios de siglo XX. Hay otra novela llamada Dios en el hogar de Benjamín Guerrero, donde encontramos una sociedad muy tradicionalista, en una época o periodo en el que en Colombia gobierna el partido conservador. Es una novela posterior a la guerra de los Mil Días, en ella predomina el contenido ideológico y político. De ahí la razón del título, los personajes están muy involucrados en la práctica de ciertos valores y de cierta moral. Los dos anteriores ejemplos demuestran la evolución de la novela y la ciudad.-
¿Cree usted que la obra Expiación de una madre pueda ser considerada una novela?.
- Hay que tener en cuenta varios factores, porque a partir de la novela Ulises de Joyce, la novela experimenta una gran transformación, puesto que introduce técnicas como el monólogo interior, y géneros como el teatro y el ensayo que generaron una revolución. Esos criterios no se podrían aplicar a La expiación de una madre, pero sí bien aquellos de la novela del siglo XIX, en cuanto al manejo del tiempo, el espacio, el papel de los personajes, etc. En ese sentido la novela de Sañudo se acogía a esos criterios. Esta novela se dio en forma excepcional y como un caso muy raro, pero es un intento de hacer narrativa. Ignoro si sus personajes estén dotados o no de psicología. Esto es algo nuevo en la narrativa colombiana, la gran revolución la produce Carrasquilla.
-Coméntenos por favor otros autores que hayan cultivado la narrativa en la primera mitad del siglo XX en Pasto.-
- Es el caso de Plinio Enríquez con su novela Cameraman, escrita quizá en la década de 1920 y publicada en Valparaíso-Chile en 1932. Llama la atención el título y el subtítulo de esta novela, que indican que dicho autor leyó algunos autores europeos, especialmente franceses. Enríquez conocía la técnica del monólogo interior. Es este un caso excepcional en la novela colombiana por el manejo de esa técnica. Otro caso similar es Eduardo Zalamea Borda, identificado como Ulises, con su novela Cuatro Años a Bordo de mí mismo, que transcurre en la Guajira, y data de la década de 1930 aproximadamente.
En Cameraman, el autor sale del estrecho marco local o regional, los personajes viajan por todo el mundo, sigue el modelo de las novelas de viajes, de aventuras. Un personaje que vive en Vietnam, toma el barco, llega a París, etc. Plinio Enríquez tenía muchas inquietudes y su novela es ambiciosa y se aparta de todas las novelas que se habían escrito en Pasto y la región.- El autor de Cameraman conocía los personajes europeos de ese momento por sus referencias literarias.
- Aquí cabe preguntar si José Sañudo y Juan Alvarez Garzón también tenían un conocimiento del concepto que en sus épocas en otros lugares del mundo se estaban manejando en novela -.
Yo creo que no. Y en eso contrasta la novela Cameraman, a Plinio Enríquez le sirvió su viaje al sur del continente, en compañía de Luis Felipe de la Rosa. Hay un artículo publicado en la revista Ilustración Nariñense en el que Enríquez cuenta cómo fue ese viaje. Enríquez hacía periodismo y a raíz de la persecución política se vio obligado a salir de la ciudad. Inicialmente viajaron al Ecuador, dieron recitales en Ibarra, Quito, Ambato, Guayaquil, y luego tomaron el barco hasta Valparaíso, lugar importante en sus vidas literarias porque Valparaíso queda cerca de Santiago. Conocieron el ambiente literario de Santiago y estuvieron en contacto con Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro. Adquirieron una nueva visión de la cultura, que en el caso de Plinio Enríquez le permitió conocer a muchos novelistas europeos.
- Don Juan del Trópico es otra novela escrita de Plinio Enríquez. ¿Pero logró ser publicada o permanece inédita?-
- Se conocen algunos capítulos de la novela, publicados en la revista Ilustración Nariñense en los años de 1925, 1930, 1932. El autor anunció la publicación de esta novela pero creo que quedó inédita. Él decía que se trataba de una novela de 500 páginas, pero lo único que se conoce es lo publicado en la revista mencionada. Me figuro que él quería recrear un poco el personaje de Don Juan y que viviera en estas latitudes del Trópico.
A partir de su experiencia, por favor coméntenos ¿Qué visión del mundo tiene el pastuso?-
- Es muy limitada y eso se percibe en algunas las novelas, limitada porque Pasto y la región siguen siendo aisladas, este fenómeno se da incluso hasta mediados del siglo XX. Pasto y la región empiezan a integrarse al país a partir de la construcción de la nueva carretera a Popayán hacia 1932 con motivo del conflicto con el Perú. Mejoran las vías y hay una mejor comunicación a través de los vuelos aéreos y las nuevas tecnologías. Pero Pasto sigue soportando mucho aislamiento, entonces la visión del pastuso es aún limitada. Pero la Universidad de Nariño fundada en 1904 jugó un papel muy importante, porque permitió la formación de generaciones en diversos campos, en el campo de la cultura, el arte o la música, del Derecho, de la ingeniería. Algunos profesionales tuvieron la oportunidad de viajar y leer literatura contemporánea. Estaban mejor informados.
- Anteriormente usted nos comentaba las amistades de algunos autores de Pasto con artistas de otros países, a partir de esa declaración ¿Qué influencias de escuelas literarias se encontrarían en la región?
- Las influencias llegan, aunque tarde, está el romanticismo, o el costumbrismo en el siglo XIX, y eso se palpa en poetas como Luis Felipe de la Rosa, con un romanticismo un poco tardío, llamado neo-romanticismo. No se hablaría de copia o plagio sino más bien de asimilación porque esa influencia fue inevitable. En Colombia, pensemos en María influida por Atala de Chateubriand. Son influencias notables que no se pueden desconocer.
- Pero en Pasto, ¿los autores tenían acceso a las novedades literarias?
Estas novedades llegaban tardíamente a Pasto por las dificultades del transporte. Pero no eran autores totalmente atrasados o desinformados; mi padre Emilio Bastidas, autor de la novela El hombre que perdió su nombre, tenía una especie de correspondencia, recibía periódicos literarios de Bogotá, pese a vivir en Samaniego. Coleccionaba en su biblioteca El nuevo tiempo literario, de 1910 o 1912 que hoy se llama Lecturas Dominicales. No sé si este sea un caso excepcional pero ilustra un poco la respuesta. Los escritores de la época tenían interés en las novedades literarias que venían de Bogotá sobre todo.
-¿En qué escenarios se desarrolla la novela El hombre que perdió su nombre?-
Esta novela se publica en 1977, pero fue escrita seguramente en la década de 1950. Mi padre fue diplomático en Quito, agregado cultural, la primera versión de la novela fue manuscrita, la segunda mecanografiada en un papel de los correos telegráficos de Ecuador. Allí parece que escribió su novela, que en muchos aspectos tiene pasajes autobiográficos; sucede en Bogotá en la época del 9 de abril de 1948, sus personajes viven el drama de la violencia urbana, hay un choque violento, político, ideológico, etc. Este es el contexto histórico. La trama ocurre en torno a un triángulo amoroso, los protagonistas están dotados de psicología y el autor recurre a la técnica del monólogo interior.
-Alberto Montezuma Hurtado es otro de los escritores que se puede mencionar en esta conversación ¿lo cree usted así?
-Alberto Montezuma es uno de los mejores escritores nariñenses y colombianos, porque logró un estilo que pocos colombianos podrían exhibir, una pureza en el lenguaje, un manejo de la palabra que supo aplicar a la narrativa. Montezuma maneja una gran prosa que se aprecia en sus novelas y cuentos. Las novelas que escribió fueron publicadas en un número reducido de ejemplares y por ello la circulación fue escasa. Una de sus novelas tiene que ver con el Putumayo, con la selva amazónica, El paraíso del diablo, sigue la línea de La Vorágine. Yo conocí a Montezuma en los años finales de su vida, lo visité cuando había dejado sus cargos diplomáticos, se encontraba en plena actividad literaria y creo que dejó varios libros inéditos.-
Vicente Buendía es un novelista desconocido. Se educó en Chile con Jorge, su hermano, que fue educador importante en Pasto y director del Liceo de Bachillerato de la Universidad. Según Montezuma Hurtado, Vicente Buendía escribió dos novelas que están inéditas. Una de ellas transcurre en Santiago de Chile y tiene que ver con los problemas de carácter político que vivía esta región, la otra novela se desarrolla en Tumaco, en el litoral pacífico, donde se presenta un conflicto racial. Quizá los herederos de los Buendía tengan estas novelas.-
- Usted habla de novela urbana y de ciudad, ¿cómo podría ampliar estos términos?
- La novela urbana corresponde a una ciudad como Bogotá, a la gran ciudad, donde los personajes viven la soledad, el anonimato, la angustia y no tienen identidad. La novela de ciudad corresponde a Pasto, a una ciudad colombiana intermedia, donde no hay problemas de soledad, de angustia, de identidad, los individuos viven como en una gran familia, porque no hay vida privada. Se puede de todos modos explicar lo literario ( la novela ) a partir de lo social ( la sociedad, los individuos, los personajes ), la relación entre novela y ciudad, que es muy estrecha y determinante.
-¿Por qué razones podría incluirse a Evelio José Rosero dentro de una literatura pastense?
- Yo conozco muy bien a Evelio Rosero, lo invité a Nariño cuando todavía era un desconocido y yo dirigía la fundación Testimonio. Lo invité a presentar El eterno monólogo del yo. Por los apellidos creí que tenía que ver con alguna familia nariñense. Su madre nació en San Pablo, Nariño, y su padre en Pasto. Se lo puede considerar como nariñense porque él ha confesado su amor a Pasto y a Nariño. Su novela Muertes de fiesta recrea el carnaval de Pasto y la ciudad donde él vivió, la historia sucede en la casa de su infancia, frente a la iglesia de Santiago. Y en un relato largo La Duenda, también recoge mitos de la región. Evelio se siente orgulloso de su ascendencia nariñense, y él figura en el libro La Novela en el Departamento de Nariño, de Cecilia Caicedo.
- Ya que nos hemos acercado a los autores contemporáneos, ¿por qué no hablamos sobre su libro El Fariseo?
He trabajo más, géneros como el ensayo literario e histórico y mis libros casi todos son representativos de ese género, excepto un libro de cuentos titulado Avatares publicado en 1990 y que contiene 11 cuentos. He trabajado otros géneros como la poesía, y mi próximo proyecto es convertir El Fariseo en una novela, pues todos los elementos novelescos están dados, hay una continuidad en las historias. Este libro fue fruto de un largo proceso de investigación. En la primera edición no hubo ficción; a la segunda sí le di un tratamiento literario en el manejo del espacio y tiempo e inventé algunos personajes como la corte del
Fariseo, que son identificables en nuestro medio. Algunos lectores prefieren la primera edición a la segunda. Algunos críticos dijeron la primera edición era un pasquín, sin valor literario. El escritor debe ser un crítico de la sociedad y no ser indiferente a lo que le rodea, es un deber ineludible. Mis libros pese a todo han tenido gran difusión en Pasto, más que en Bogotá.
- En su libro Avatares ¿cuáles han sido sus preocupaciones literarias o estéticas?
- Este libro de cuentos corresponde a la década de 1980, a la época de viajes, de amores, de sueños, en él trabajo poéticamente los temas. Yo trabajo mucho el lenguaje como una especie de carpintería literaria, por eso siempre aplacé la publicación del libro de poemas. Mi escritura es fragmentaria en la forma, y la poesía me permite crear un mundo con pocas palabras, con una gran libertad.-
- También Carlos Bastidas escribió un libro que causó escozor en Pasto, quizás por su espíritu crítico.
- Si, creo que el reverendo cura Alvarez lo prohibió, e indirectamente le hizo un favor porque la edición se agotó, al igual que El Fariseo. Aún existe la censura al escritor, no hay verdadera libertad de expresión. La novela de Carlos Bastidas se titula Hasta que el odio nos separe.
- La difusión en Pasto de ciertos libros también ha tenido un control por ciertos sectores, ¿es eso correcto?
- La librería que pertenecía al circulo del padre Alvarez ejercía la censura, había libros prohibidos que no llegaban a la universidad, ahora hay librerías que no ejercen la censura en Pasto.
Para finalizar esta conversación, ¿por qué no nos comenta sobre su experiencia con los poetas de la región? ¿a cuáles destacaría?
- Aurelio Arturo es reconocido internacionalmente, su obra es muy corta pero esencial, escribió otros poemas que consideraba inferiores y no los publicó pero sus hijos lo hicieron después de fallecido. Nuestros poetas deben seguir el ejemplo de rigor de la palabra de Aurelio Arturo. Yo lo conocí en Bogotá, era tímido, parco en sus palabras, a duras penas hablaba, era monosilábico. Pero en la introversión hay una compensación porque desarrollamos un mundo interior muy rico, a diferencia de los antioqueños o costeños que hablan demasiado. Nuestros poetas, nuestros artistas, tienen gran oído musical. Hay que mencionar a Guillermo Payán Archer dueño de una poesía diferente a la de la región andina; tiene que ver con el mar, con sus viajes, con su vida en New York y en Europa donde conoció varios círculos literarios. Él pertenece a la generación de los Cuadernícolas. Es autor de Trópico de carne y hueso. También se destaca el poeta Quijano Guerrero, no tanto sus dos primeros libros, sino por su producción final donde supo expresar con gran sensibilidad y maestría, una gran visión del mundo. Como poetas contemporáneos menciono a Lydia Inés Muñoz, Augusto Rincón, Piedad Figueroa, Arturo Bolaños, Javier y Jairo Rodríguez. En Pasto en las últimas décadas ha habido interés por la poesía, hay gran proliferación de poetas pero hay que hacer un balance crítico. En Colombia sí ha habido escuelas poéticas, Los Panidas, Piedra y Cielo, los Cuadernícolas, la generación del Frente Nacional y las nuevas tendencias. Entonces hay poesía y poetas como Silva, Aurelio Arturo, León de Greiff o Alvaro Mutis.
Pasto, septiembre de 2003
El compromiso intelectual
Conversaciones de Pedro Valdemar Galvis con Edgar Bastidas
De Edgar Bastidas se ha dicho todo y paradójicamente nada: escritor controvertido, promotor de la cultura, Alvarez Gardeazábal al comentar uno de sus libros recientes nos lo presenta así:
"Probablemente muchos compatriotas no conozcan a Edgar Bastidas aunque una buena cantidad de jóvenes hayan recibido su influjo. Es un hombre sencillo, de maneras muy suaves, casi sumisas, de hablar quedo, de desbordante inteligencia". (El Colombiano. Medellín. 26.2.86)
En su curriculum vitae sobresalen la creación que él hizo de la Casa de la Cultura de Nariño y de la Fundación Testimonio. Fue rector de la Universidad de Nariño; como historiador es autor de Las guerras de Pasto, un libro que tuvo dos ediciones en 1979 y está agotado; como ensayista ha publicado Grafismos que reúne comentarios de libros, notas periodísticas y traducciones del francés.
Tradujo del francés el libro Les dieux de la Grece, del gran humanista suizo André Bonnard, uno de cuyos capítulos publicó la revista Eco, Revista de la Cultura de Occidente ( Bogotá. No. 261 de julio de 1983).
Su libro El Fariseo editado en 1985 y 1988 en cuatro mil ejemplares, es una investigación y una denuncia de un personaje vivo (religioso) que ha cometido una serie de abusos en nuestro medio.
Pero dejemos que hable Edgar Bastidas.
P.¿ Cómo definiría usted la vida?
R. La vida es un proyecto que se debe realizar, esto me recuerda a Hegel que le da ese sentido, mucho antes que los existencialistas. El motor de la historia para él no es la lucha de clases como en Marx sino la muerte. La muerte es un límite, un punto inexorable, como respuesta la vida se constituye en un proyecto que hay que construir, es un desafío muy grande; ese sería el sentido de la vida.
P. Al hablar de proyecto, de existencialismo, la vida para usted es un destino?
R. Sí, hay unas circunstancias históricas que no se pueden ignorar, son ineludibles, constituyen o forman el destino, no sólo individual porque la vida depende de otras vidas, está inmersa en el conjunto de relaciones sociales y humanas.
P. Usted está situado en la vida, y en un espacio concreto, en Pasto, Nariño. ¿Cuál es su visión de ese espacio?
R. A nosotros nos correspondió vivir en un momento histórico determinado, en Pasto, quince, veinte o más años, hay que reconocer ese espacio y a partir de ahí trazar y forjar un proyecto. La pauta la da el territorio: Pasto, Bogotá, París etc. El hombre es su circunstancia, como diría Ortega y Gasset.
P. Al situarse en Pasto, ¿ qué ha significado esto para usted?
R. Debemos reconocer la circunstancia, la condición de provincia que es Pasto y la región y elaborar un proyecto para que las condiciones, el statu quo en que vivimos cambien, es una tarea, un compromiso que corresponden al político y al escritor.
P. También un hombre es producto de las influencias. Usted ha esquematizado, la situación de Pasto; se educó con los jesuitas en el bachillerato. ¿ Cuáles han sido las influencias recibidas por usted?
R. Pasto desde la Colonia ha estado regida por las comunidades religiosas y su papel en la sociedad ha sido preponderante, especialmente en la educación. En mi caso en una etapa de mi vida recibí influencia de los jesuitas durante mis estudios de bachillerato pero no fue tan fuerte y fue atenuada por la que ejerció mi padre con su magisterio humanístico, su cultura literaria, su vocación de escritor y su biblioteca, formada por autores de la literatura española, inglesa, francesa, italiana, alemana, rusa, clásica, moderna y contemporánea, por los autores más representativos de la literatura colombiana y latinoamericana. Leí El Quijote, El Burlador de Sevilla, La vida es sueño, Vida del Buscón, a Hamlet, libros como el Decamerón, El amante de Lady Chatterley o Lolita, por ejemplo que eran prohibidos por los colegios católicos.
P. Además de esas influencias en Pasto, qué otras lo han estructurado?
R. Llega la etapa de los estudios universitarios en la Universidad Nacional en Bogotá que es mucho más influyente cultural y políticamente. Corresponde a un período muy convulsionado política y socialmente, no solamente en Colombia, que está regida por el Frente Nacional sino en latinoamérica y el mundo; es la década de 1960 de cambios profundos y revolucionarios en la ciencia, el arte, la filosofía, la cultura en sentido antropológico; es la década de los viajes espaciales, de la guerra del Vietnam, de la revolución cubana, de las guerras de liberación nacional, de la revolución estudiantil en las universidades, de los beathles, de la píldora anticonceptiva, de la libertad absoluta y goce del cuerpo.
En Colombia el padre Camilo Torres propuso una nueva interpretación de la doctrina social de la iglesia que contribuyó a la formulación de la Teología de la liberación en latinoamérica y no se limitó a explicarla sino que tomó las armas para que se aplicara y propiciara un cambio revolucionario.
Muchos universitarios acompañaron al padre Camilo en su lucha, yo pude haberlo hecho también pero llegué a la convicción de que me correspondía librarla en otros campos y con otros medios, como profesor universitario, quizás como escritor.
P. En la época a que usted se refiere hay dos corrientes que van a influir en la juventud: el Nadaísmo y el movimiento estudiantil francés de mayo del 68. ¿ El primero influyó en usted?
R. En algunos medios universitarios y de la cultura colombiana se percibe la influencia de la filosofía francesa contemporánea. Sartre, por ejemplo, el existencialismo, algunos libros de este movimiento ya se conocen y se comentan. La influencia del existencialismo sobre el nadaísmo es evidente, no es una copia pero si una asimilación, también influye en él la beat generation. En nosotros no hay directa del nadaísmo por nuestro conocimiento del existencialismo. Hay que hacer un verdadero balance del nadaísmo para saber qué es lo original y cuáles fueron los aportes de este movimiento.
P. ¿Qué repercusiones tuvo el movimiento de mayo del 68 en París?
R. En mayo del 68 yo había vuelto a Pasto y esto hizo que me marginara de muchos procesos importantes que se vivían en Colombia y el mundo; en Pasto se conoce sin las grandes repercusiones que tuvo en el mundo; llegó tardíamente como llegan tarde tantas cosas a Pasto.
P. El esquema que hemos hecho presenta a un hombre rebelde, amante de la libertad, acaso del existencialismo. Hoy se están recogiendo los frutos reaccionarios del existencialismo y hoy el nadaísmo comulga con lo que odiaba. ¿Cómo le parece esto?
No creo que mayo del 68, los cambios que produjo se puedan interpretar como reaccionarios.
En 1975 cuando llegué a París donde viví casi cuatro años, supe en qué consistieron esos cambios. La universidad, por ejemplo, se había reformado; había introducido la cátedra libre, es menos academicista; rompió costumbres muy tradicionales; la mujer adquiere derechos y libertades; a una vida muy personal, el derecho al trabajo, al estudio, a disponer de su cuerpo por el uso de la píldora, corta con la dependencia de sus padres y con otras instituciones; se había operado una revolución feminista.
P. Hemos hablado de su formación e influencias literarias. En el 68 regresa a Pasto y encuentra una provincia cerrada que contrasta con su visión de la cultura. ¡Qué tareas se propuso?
R. Yo no tengo vocación de líder pero si quise introducir algunas innovaciones: me propuse fundar una Casa de la Cultura; se creó en 1966 en mi condición de diputado y se inauguró en 1968 con la idea de tener un gran espacio para la cultura. Esta idea no surgió sola ya que en Bogotá en el 63 o 64 asistí a la inauguración de la Casa de la Cultura y conocía el ejemplo y la gran labor de las Casas de la Cultura en Francia. Malraux cuenta que su creación fue una necesidad y un llamado histórico. La de Nariño se creó con algunas dificultades y fue necesario hacer un gran esfuerzo para organizarla y para que cumpliera un papel destacado y obtuviera un reconocimiento nacional. Logró abrir caminos: se creó en Pasto el Centro cultural del Banco de la República, surgieron muchas fundaciones culturales.
Mi docencia en la universidad de Nariño creo que ha sido útil, he tratado de introducir las nuevas corrientes de pensamiento, de impulsar la cátedra libre.
P. ¿Por qué fue a Europa y qué contribuciones académicas y personales recibió?
R. Usted anotaba ciertas cualidades o condiciones mías, ciertas aptitudes y propensiones me definía como un hombre rebelde, combatiente, yo diría soldado de la libertad. En Francia logré darle mayor fuerza a estas ideas; fui testigo de períodos muy importantes de la historia europea: la caída de Franco, el avance impetuoso del partido socialista en Francia antes del triunfo de Mitterand, el papel de los partidos comunistas que no seguían los dictados de Moscú; supe de las innovaciones en el pensamiento francés, en la literatura, la pintura, el cine, la música; asistí a los cursos de Deleuze, de Chatelet, de Sami Nair, discípulo de Lucien Goldmann, en la universidad de París VIII, a los seminarios de Sociología de la literatura de Jacques Leenhardt en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias sociales: todas estas experiencias forjaron en mí una nueva visión del mundo.
P. ¿ Cree usted que para desarrollar un programa personal y social en latinoamérica, hay que ir a Europa?
R. Vivir en Europa es muy importante porque se adquiere una dimensión, una conciencia de ser colombiano y latinoamericano. Hay una búsqueda de las raíces, es un proceso un poco doloroso y a veces traumático pero valioso en la medida en que se logra más identidad con el lugar, el país de origen, con latinoamérica, sobre todo con su cultura. Quien no ha tenido esta experiencia creo que vive limitado, así haya hecho muchas lecturas y conozca el mapamundi.
P. Regresemos a Pasto y hablemos un poco de la universidad de Nariño cuando usted fue rector. ¿ Qué experiencia tuvo en ese cargo y por qué permaneció tan corto tiempo?
Ya le decía que no tengo vocación de líder, he renunciado a muchos honores. Pero cuando fui llamado a la rectoría de la universidad de Nariño creí que debía prestar un servicio a la universidad, al Departamento; hay casos en que los honores no se renuncian. Mi rectoría fue corta porque el nombramiento está sujeto a los vaivenes de la política regional, el rector no tiene período y en ese cargo se ve muy limitado, no sólo por la inestabilidad sino por los grandes problemas que afronta la universidad pública, especialmente en los Departamentos, hay limitaciones de orden financiero. El presupuesto siempre es deficitario, no hay mucho dinero para adecuar la biblioteca, las aulas, para promover la investigación, la cultura, las publicaciones. Lamentablemente no fue posible durante mi rectoría dotar a la universidad de una buena imprenta pero si se realizaron varios concursos literarios, entre ellos uno nacional de ensayo sobre la obra poética de Aurelio Arturo; tuvo una gran acogida, un jurado de lujo integrado por los escritores Daniel Jaramillo, Jorge Eliécer Ruiz y Alberto Montezuma Hurtado. Se creó la cátedra Aurelio Arturo que inauguré curiosamente en la víspera de mi salida de la rectoría; la labor en la cultura fue reconocida en el país. A la universidad se le dio una apertura, una orientación democrática; hubo participación de varios sectores políticos; se nombró un equipo de profesores en altos cargos para la cogestión de la universidad.
P. Ahora hablemos un poco de su obra como historiador, de Las guerras de Pasto. Fue publicado por Ediciones Testimonio en 1979 y en otra edición por la Biblioteca Popular.
R. Las dos ediciones son de 1979, la primera hizo parte de la Biblioteca Popular, creo que se llama así: nariñense.
Fue una edición un poco limitada, creo que de 500 ejemplares que se agotó rápidamente; luego vino la de Testimonio de 2000, mucho mejor editada y en forma de bolsilibro. Tuvo mucho éxito por el tema que trata, el enfoque y la forma en que está narrado. Explica la actitud de Pasto y la región durante la Independencia, es un libro que debe ser reeditado porque es de consulta en colegios y universidades.
P.¿ Cuál es el criterio básico de las guerras de Pasto?
R .No es un libro que se limita a la narración cronológica de los acontecimientos en Pasto y la región sino que trata de explicar lo que ocurría en el país y en el exterior, en Francia y en España, especialmente, para establecer una interrelación.
La posición de Pasto es un poco anacrónica por cuanto que ciertos principios que defendía ya no tenían vigencia o habían sido superados por los nuevos hechos.
P. Viene Grafismos, su segundo libro en el que se consagra el escritor como traductor, hay un deseo vehemente por la defensa de la libertad y por exaltar los valores literarios de Nariño, las novelas Chambú, y Cameramán, a Aurelio Arturo, a Ignacio Rodríguez Guerrero. Hay una crónica muy interesante de un viaje a la Unión Soviética. ¿Este libro qué criterio tuvo y cuál fue su recepción en Nariño y en Colombia?
R. Decidí publicar este libro para recoger una serie de trabajos escritos en los últimos años. Escribí comentarios sobre Chambú y sobre la novela Cameramán de Plinio Enríquez, publicada en Valparaíso, Chile en 1932 y desconocida en Colombia y aún en Nariño. Escribí un artículo sobre Aurelio Arturo, El fino poeta clásico, que publicó el Magazín Dominical de El Espectador en 1975, con motivo de su muerte del gran poeta. Otro artículo está dedicado al libro Tipos delincuentes del Quijote del maestro Ignacio Rodríguez Guerrero, a quien se lo consideraba el humanista más grande de Colombia.
La segunda parte contiene notas periodísticas escritas a mi retorno de Europa a Pasto, son notas cortas de reseñas de algunos libros. La tercera corresponde a traducciones del francés que hice durante mi permanencia en París y que tienen que ver con el tedio de los artistas y escritores en España por la censura y control a que estaban sometidos por la dictadura franquista; con el crimen político del director de cine y poeta italiano Passolini; con algunos poetas como el premio Nobel italiano Eugenio Montale y el marroquí Mehdi Missaoui. Creí que estos trabajos serían útiles y así se comprendieron y valoraron. Las traducciones dan a conocer las novedades de la cultura europea en la literatura, el arte etc.
P. Dejemos a un lado una obra en la que usted es coautor (Antología del cuento andino) y ocupémonos del libro que más escozor ha causado en nuestro medio, publicado en 1985 y titulado El Fariseo, ¿ qué consecuencias le trajo?
R. Es un libro muy controvertido, tan polémico que trascendió el marco local y fue conocido y comentado en Bogotá, en otras ciudades del país y en el exterior por tratarse de un personaje vivo, de hechos que él protagonizó en Pasto en los últimos 30 años. Mencionar nombres propios y contar hechos y personajes conocidos en el medio produjo muchas reacciones, por las denuncias sobre un comportamiento y la conducta falaz del personaje. El libro fue bien recibido, la primera edición de 2000 ejemplares se agotó en poco tiempo y de la segunda de igual tirada quedan pocos ejemplares. La reacción de la contraparte, llamémosla así, no fue tan fuerte, temía una agresión física o algo peor pero sí hubo censura y prohibición del libro por parte del personaje incriminado, del obispo, su aliado, y artículos de prensa ofensivos de los prosélitos de El fariseo. También llamadas telefónicas amenazantes o difamatorias a mi casa y al espacio radial de la emisora de propiedad del personaje.
P. Este libro refleja ciertamente un personaje y hechos que han sucedido en Pasto y Nariño, pero no se podría interpretar el libro como una actitud de venganza?
R. Esa no fue mi intención. En la introducción a la segunda edición del libro escrita por Alicia Miranda, escritora costarricense dice que el libro se limita a contar hechos a manera de crónica social e histórica sin comentarios del autor. El libro fue el resultado de una investigación y cuando el fariseo me amenazó con una demanda por calumnia, el abogado o abogados consultados no encontraron bases o pruebas para sustentarla.
P. En el libro hay un capítulo titulado "Intolerancia sexual". El personaje agredido por el Fariseo escribió un artículo en un periódico local donde decía que el ataque debió lanzarse contra toda la clase que representa el Fariseo. Yo comparto esa inquietud: ¿ por qué no se hizo así?
R. En toda batalla o enfrentamiento hay un general, entonces los tiros se dirigen hacia él, hacia la cabeza visible que se supone representa un poder determinado, religioso, social, político, económico y no se puede dispersar la munición disparándola en varios frentes; ese sería el sentido de la denuncia del libro.
P. En la primera edición de El Fariseo, el objetivo es la denuncia; en la segunda es igual?
R. En las dos ediciones manifiesto mi propósito de tomar posición en torno a un personaje, acerca de unos hechos que nos conciernen, y sobre los cuales nadie había querido hablar ni mucho menos escribir. Consideré que había llegado el momento de hacerlo, primero como una denuncia y después, como ocurre en la segunda edición, para dar del libro una versión literaria, entre las dos ediciones hay un lapso de tiempo que permite una reflexión, un tratamiento distinto del personaje y de los casos. A la segunda le doy un tratamiento literario, introduzco la ficción, aparecen unos personajes que forman parte de la corte del fariseo y se pueden identificar, hay un manejo del tiempo y del espacio, un mayor empleo de la ironía, nuevos casos; se prescinde de nombres propios, de lugares, de documentos; cada caso o historia está precedida de un epígrafe tomado generalmente de la Biblia, o de la Declaración Universal de los derechos Humanos. Se establece un contraste entre la conducta de un personaje de apariencia religiosa con el mensaje y la enseñanza de la Biblia.
P. ¿Qué pasó con la Fundación Testimonio que usted fundó, superó la crisis?
R. Es lamentable que hubiera suspendido sus actividades por una disputa interna. La tarea en que se había empeñado fue reconocida en el país por la promoción de la literatura mediante concursos y publicaciones. La crisis surgió porque los otros integrantes de la fundación vetaron mi libro El Fariseo y se opusieron a que lo presentara. Renuncié a la fundación y ellos - un periodista los llamó fariseos- se apoderaron de ella, organizaron un concurso de cuento y luego la abandonaron. Sería importante recuperarla, aunque cumplió los fines propuestos y dio un ejemplo porque en Pasto se han creado fundaciones como FINCIC y Morada al Sur.
P. ¿Tiene algún proyecto en perspectiva?
R. Por lo que ha pasado en tareas como en la Casa de la Cultura que fundé y dirigí hasta que fui destituido de ella por un gobernador politiquero, y en la Fundación Testimonio, estoy dedicado a un trabajo personal, a la docencia en la universidad de Nariño y a escribir. Terminé dos nuevos libros: uno de ellos es de entrevistas con siete personajes destacados de la cultura colombiana: Otto Morales Benítez, Al berto Montezuma Hurtado, Manuel Mejía Vallejo, Estanislao Zuleta, Alvaro Tirado Mejía, Antonio Restrepo y Hermes Tovar. Hablan de historia colombiana, de literatura, de filosofía. Doy un perfil de cada uno de ellos, de las circunstancias en que los conocí y hago alusión, a lo esencial de su pensamiento. La entrevista adquiere cierta forma literaria.
El otro libro es un ensayo sobre la violencia universal, la violencia en Colombia en sus diferentes períodos y a su expresión literaria y artística.
P. ¿Qué manejo le da usted en este caso, a la violencia?
R. Planteo la tesis de que la violencia es una constante universal y que adquiere diversas formas y expresiones. La violencia en Colombia hace parte de esa constante pero difiere por ejemplo de la del Líbano o de la de otra parte del mundo. Se trata de explicar que la violencia siempre ha acompañado y acompaña a la historia humana. Si releemos la Biblia, algunos mitos, los más antiguos, vemos que la violencia está presente en ellos, así como en la literatura, en la música, el arte etc. La segunda parte del libro se ocupa del proceso de la violencia en Colombia y de qué manera ha sido interpretada por algunos cuentistas y novelistas. La novela El hombre que perdió su nombre, de Emilio Bastidas, por ejemplo, tiene que ver con uno de los períodos más agudos de la violencia colombiana cuando Gaitán es asesinado; con el amor conflictivo y trágico de los protagonistas; hace parte de la violencia urbana y permite explicar la relación entre lo social y lo literario.
Este libro lo escribí durante el año sabático que me otorgó la universidad luego de una ardua labor de investigación, sin embargo hubo profesores en la universidad que como jurados y en un vergonzoso contubernio familiar y político lo desaprobaron. Querían cobrarme la independencia política, el rigor académico e imparcialidad con que actué en la rectoría de la universidad. Este episodio me hizo recordar a la policía del pensamiento de que habla Orwell y decir que los policías no serían mencionados por sus nombres pero sí abominados por Don Quijote.
Por no haber un código ético ni un régimen de incompatibilidades e inhabilidades en la universidad pública se cometen estos y otros abusos. En la universidad hay hermanos, parientes cercanos, matrimonios, hijos etc. que trabajan como profesores o en la administración. La supuesta autonomía en la elección de rector y en períodos sucesivos no ha hecho sino perpetuar esa práctica; el clientelismo también se apoderó de la universidad.
P. A lo largo de la conversación se ha insinuado un "fantasma": "a Pasto todo llega tarde", ¿por qué?
R. Por el aislamiento en que ha vivido Pasto y la región del centro del país pero que tiende a modificarse en los últimos años aunque no se ha logrado una verdadera integración a la economía, a la cultura, al desarrollo integral. La cultura nos llega tarde o no llega porque se programa para tres o cuatro ciudades. A Pasto hasta la muerte llega tarde porque hay un alto promedio de vida. Las condiciones históricas, geográficas y culturales de la región hacen que aún seamos provincianos.
Los temas de conversación con Edgar Bastidas Urresty no se han agotado, queda pendiente por ejemplo, tratar la producción literaria actual en Pasto y Nariño, su proyección en el ámbito nacional; las tareas de la Unión Nacional de escritores regional Nariño que él preside; el discurso filosófico y los elementos que lo facilitan o se oponen; hablar sobre nuestra identidad. De la manera como el hombre de letras, el humanista, el escritor, y el profesor se han convertido en asalariados de un sistema injusto e inhumano que produce riqueza para una minoría y de cómo al pueblo se lo educa para que sea resignado y no asuma la vida como un reto para cambiar la sociedad.
Estas conversaciones fueron publicadas en Reto, de Diario del Sur de Pasto,en 1988 y revisadas y modificadas en octubre de 2001
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