Meditaciones, de entrevistas a Otto Morales Benítez, Alberto Montezuma Hurtado, Manuel Mejía Vallejo, Estanislao Zuleta, Alvaro Tirado Mejía, Luis Antonio Restrepo y Hermes Tovar. Se hace un perfil del autor y una aproximación a su obra. Los entrevistados hablan sobre historia, literatura colombiana y filosofía. Medellín. Ediciones Testimonio. 1990. 160 p.
Precio: $12.000.oo
US$ 6
Meditaciones de Otto Morales Benítez, Alberto Montezuma Hurtado, Manuel Mejía Vallejo, Estanislao Zuleta, Alvaro Tirado Mejía, Luis Antonio Restrepo y Hermes Tovar .
La idea de hacer una serie de entrevistas a destacadas personalidades de la cultura colombiana me fue propuesta a fines de 1982. por Eddy Torres, director de la Biblioteca Nacional, a fin de proseguir con el programa del Archivo Oral de esa importante institución, iniciado muchos años atrás.
Comprendí la significación de la misión encomendada y el honor dispensado y con entusiasmo procedí a darle cumplimiento. La muerte lamentable e inesperada de Eddy Torres fue un duro golpe a los planes de ampliación física, de enriquecimiento del fondo bibliográfico de la Biblioteca y para el Archivo Oral.
Quedé con la sensación de un trabajo inconcluso y de uso limitado, y concebí entonces la idea de publicarlo, objetivo que sólo logré en 1990, luego de un largo y difícil proceso de promesas editoriales y aplazamientos.
Revisé los nombres acordados inicialmente e incorporé otros que, a mi juicio le darían una mayor dimensión. A la lista de Alvaro Tirado Mejía, Luis Antonio Restrepo, Gonzalo Sánchez y Salomón Kalmanovich, agregué los de Estanislao Zuleta, Otto Morales Benítez, Manuel Mejía Vallejo, Alberto Montezuma Hurtado y Hermes Tovar. Desafortunadamente, por fallas técnicas en la grabación, tuve que excluir las entrevistas a Gonzalo Sánchez y a Salomón Kalmanovitz, porque resultaron incompletas en aspectos claves.
La entrevista, que algunos críticos consideran coma una forma literaria- hay que mencionar a Hubert Fichte (1935-1986) autor de El Orfanato con el que ganó el premio Herman Hesse en 1965-, o a Oriana Fallaci en su famoso libro Entrevista con la historia, se ha utilizado como método enla búsqueda del conocimiento.
A partir de la formulación de ciertas hipótesis, de breves diálogos, en algunos casos, se logró conocer el pensamiento de los personajes entrevistados, su iniciación en la lectura, en la escritura, y qué autores que influyeron en su formación intelectual.
Las entrevistas están precedidas de comentarios para tratar de dar de los personajes cierto perfil humano, de señalar las circunstancias en que se desarrollaron, y algunos rasgos de su pensamiento y personalidad.
La selección de los nombres no fue casual y en ella obraron factores regionales, generacionales, el trabajo en géneros como el ensayo histórico, literario, filosófico; la novela, el papel de la Universidad en la profesionalizaci6n de las disciplinas sociales y humanísticas, la posición del escritor, del intelectual frente al Estado, la sociedad etc.
Otto Morales Benítez
Se formó en el diálogo humano- su madre le leía novelas de amor, en su familia había una correspondencia en verso- en la cultura oral, en la pedagogía de los mineros que "tenían un diálogo iluminado" (1), de los que heredó la alegría que tiene. En su infancia conoció los mitos populares, los mitos campesinos; de la Patasola, de las aguas, el del diablo del Carnaval, "una fuerza mitológica" que gobierna la vida social y cultural de su pueblo. De su padre aprendió "los deberes cívicos, el espíritu de tolerancia. Los viajes de la infancia, le permitieron conocer el país, su geografía física y humana.
Propone la revisión de la historia colombiana fundada no en ciertos mitos, o en figuras políticas o miIitares -, sino en un enfoque social y económico.
Para escribir ha preferido el ensayo histórico y literario, en el que ha sobresalido brillantemente, género que consiente, según sus palabras, "todas las posibilidades proteiforme de la inteligencia"2.
Alberto Montezuma Hurtado
Representa en el libro al Departamento de Nariño, a la generación nacida entre 1890 entre los que figuró con notoriedad.
Desde niño fue un gran lector y como escritor se inició en el periodismo, en el teatro, cuando intentó imitar a Ibsen, a Bernard Shaw, con varias piezas en la época de estudiante de bachillerato.
Cultivó el ensayo histórico y literario, representado en unos 25 libros, así como dos novelas y un libro de cuentos. Interpreta la historia colombiana con una concepción liberal. Reconoce que la historia oficial es una historia parcializada y la inestabilidad institucional una expresión de inconformidad.
En la historia latinoamericana "muestra el papel del dictador y hace retratos de Don Gaspar de Francia, de Estrada Cabrera y referencias a don Porfirio Díaz. Considera que no todo es negativo en ellos. Gaspar Rodríguez de Francia, que solía consultar sus medidas alas estrenas, pudo evitar que el Paraguay desapareciera como nación, y Estrada Cabrera, no sólo protegió las fronteras de Guatemala, sino que con un ejército de 14 mil hombres, amenazó a Don Porfirio Díaz con invadir las tierras del Anahuác.
Tiene la convicción de que Nariño no es una ínsula en Colombia, a pesar de su situación geográfica, de ciertos episodios históricos, de algunas "cóleras nacionalistas, la timidez, y "el peso del campanario".
Fue además compositor, aficionado al piano, a las flores, como una especie de atavismo que asocia ala pasión de los emperadores Moctezuma, seguro de que "inspiran buenos sentimientos y alejan las malas pasiones"(3).
Manuel Mejía Vallejo
Antes que lector fue oyente, de arrieros "que hacían trovas y coplas de amor y de soledad, de olvido.(4) en las fondas del camino Real. Oyó historias de brujas, de aparecidos, de labios de viejas sirvientas y lavanderas, que parecían una epopeya. Conoció los cuentos de "Tío Conejo", "la tierra donde irás y no volverás", los de "Guainás", de "endriagos", de "mitos campesinos", que "le llenaron de pavor la infancia. Era un mundo alucinado, poblado de muertos, de agonizantes, de aparecidos" (5). Confiesa que en su obra ha influido poderosamente el mundo mítico, presente sobretodo en su laureada novela La casa de las dos palmas.
Una de sus primeras lecturas fue la novena del niño-Dios, la antigua, 'en medio de una vida primitiva, una infancia que se suponía feliz.". Después leyó Los crímenes de París; a Salgari, Corazón iluminado de Edmundo de Amicis, que le enseñó que "la palabra podía tratar la vida y dar un sentimiento"; más tarde a Thoma.Mann, Aldoux Huxley, André Gide, Bernanos; Los sonámbulos de Herman Broch.
Como escritor se inició con La tierra éramos nosotros, novela precoz, que es la historia de su familia, escrita para apaciguar el dolor que le produjo la venta de la finca donde vivió su infancia. Declara que nació con cierto sentido de la escritura, estimulado por el epistolario con su madre y después por el ejercicio del periodismo literario y político en el país y el exterior. Su trabajo literario recibi6 un gran impulso cuando ganó tres importantes premios literarios en Caracas, México y en el Salvador .
En su narrativa sobresale el héroe, el guapo, de origen campesino que se la juega frente a la vida y la muerte', que se debate entre el bien y el mal, que encarna a Satanás y gana la pelea a Dios.
Sus novelas hacen un tránsito del campo a la ciudad, sin que se opere una ruptura sino una evolución sociológica, de donde nace la "picaresca nacional".
Consciente de que todo es efímero, sin embargo le confiere a la novela un papel esencial dar una visión del hombre sobre la tierra, de su nacimiento, su muerte, su angustia, su nostalgia, el recuerdo, la ausencia, la ternura, la posibilidad remota, imposible de sobreexistir." (6). A la angustia, al drama de la existencia, les opone el humor para sobrevivir.
Estanislao Zuleta
Su muerte privó al país de una de las mentes más lúcidas. Tuvo al comienzo una formación más filosófica que literaria, disciplinas a las que se dedicó con entusiasmo apoyado por su madre al abandonar el bachillerato. Leyó los diálogos de Platón- soñaba con las formas que tienen- luego el Discurso del método y en él "la posibilidad de una ciencia admirable, el pensamiento de un hombre que siendo tan racionalista, también contara su vida y sus problemas, el juego del racionalismo y el vitalismo" (7); leyó El Quijote, en el que descubre una gran cercanía, por compartir la duda en el conocimiento y jugar con verdad.
De los poetas colombianos leyó a Luis Carlos López, a León de Greiff. a Porfirio Barba Jacob y de la novela europea, Los hermanos Karamazov, "la más bella novela que jamás se haya escrito" y La montaña mágica, que le fascinaron y sobre las que volvería siempre. Luego descubrió a Freud, que habría de ejercer una influencia capital en su pensamiento.
Lo admira como a su maestro por su contribución del psicoanálisis al conocimiento e interpretación de la condición humana. En Freud reconoce que el hombre es trágico, porque es ambivalente y prematuro, y en su método, "una curación que apunta a la humanidad entera porque "promete una nueva relación Con el inconsciente, que no esté hecha de terror y de odio, sino que sea artística e irónica" 8.
En su libro Introducción al pensamiento psicoanalista, Zuleta explica problemas Como el de la depresión, inexistente en la época de Freud, una de cuyas causas es el "entusiasmo vacío", y su opuesto "el entusiasmo real". El primero es superficial y pasajero mientras que el segundo no sólo angustia sino que compromete en una causa y produce un cambio en quien lo practica. Acepta que Freud como pensador fue un hombre limitado de donde se deduce la limitación de algunas de sus interpretaciones Como aquella del duelo de la mujer por ser hembra.
El encuentro de Zuleta con Marx fue paralelo al de Freud. Considera que Marx" es la última religión que existe en el mundo, la última oportunidad de plantear que la humanidad tiene una solución final " 9.
En 1958 leyó El Capital en el que destaca los conceptos de riqueza abstracta y de riqueza concreta, que desarrolla más en los Fundamentos de la crítica. Admira el progreso técnico como la posibilidad de que el hombre despliegue y realice sus facultades y, denuncia con pavor, en el segundo tomo de El Capital la "velocidad monstruosa que introdujo el capital en la historia", como un elemento destructor del hombre.
Estanislao Zuleta discrepa de Marx porque no cree que el proletariado por su situación histórica haga la revolución, pues su estatus social y psicológico hace que se integre a la máquina capitalista como consumidor. Por otra parte, le da un sentido más amplio a la palabra proletario y lo aplica no sólo ala dependencia de un salario sino al saber especializado y afirma categóricamente que concebir una sociedad sin estado, sin derecho es una utopía. Está de acuerdo con Hegel en que el motor de la historia no es la lucha de clases sino la muerte. A la novela le otorga un papel fundamental en el conocimiento del hombre, como "exploración de las posibilidades humanas", con lo que Dostoievski seria más importante que Kant, Hegel y el mismo Freud.
Alvaro Tirado Mejía
Reconoce que la literatura ha contribuido significativamente a su formación de historiador. Hay libros como El Satiricón y novelistas como Balzac que permiten conocer una sociedad, una época, mucho mejor que la historia oficial. La literatura antecede a la historia, ala ciencia por su gran poder de interpretación y de anticipación.
Define la historia como un producto de las ciencias sociales y recuerda a Marx, que interpretó el mundo con elementos de economía, sociología y otras ramas". (10), como literariamente lo hizo Balzac. En el estudio de la historia, destaca la "Escuela de los Anales" por su metodología de integración de las ciencias sociales.
Sitúa la verdad en el campo de la historicidad del terreno científico y se interesa en la evolución de la sociedad.
En cuanto a los estudios históricos en Colombia piensa que se evidencia un progreso por la visión laica y critica de la sociedad a la que ha contribuido la Universidad pública.
Como rasgos políticos del siglo XX en Colombia, indica la nueva orientación de la política internacional, a raíz de la separación de Panamá, las reformas políticas y sociales del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo.
En la economía señala un gran desarrollo industrial al que contribuyeron la Primera guerra mundial y la recesión económica de 1929.
La política se caracteriza por la modernización social de los programas del Partido Liberal que lograron apoyo popular, especialmente con el programa de Ibagué en 1922, y por la posición autoritaria y represiva del Partido Conservador a causa del fenómeno del proletariado, la desintegración campesina y la urbanización.
La ausencia de dictadores en Colombia por el estilo de Perón se explica por "el peso y la importancia de las regiones" sobre la capital. Dice que el orden institucional colombiano ha ocultado una realidad histórica de violencia, social que se prolonga hasta hoy.
Luis Antonio Restrepo
Concibe la literatura como "goce estético y fuente de conocimiento" y reconoce que ella lo orientó hacia la historia. En los clásicos como El Quijote, encuentra el espíritu agotable y perenne; entre los modernos y contemporáneos destaca a Balzac, Nietzsche, Thomas Mann. En La Educación sentimental, ve la importancia de la relación entre lo social y lo literario, sin que esto signifique que la novela sea un documento histórico.
En María se da una idealización de la sociedad, del paisaje, pero permite conocer "la ideología de la clase dominante del Cauca" (11). Carrasquilla, en cambio, es más auténtico e innovador y toma distancia de "los debates ideológicos inmediatos".
Nietzsche le enseñó la relación entre "pensamiento, arte y vida" y El 18 Brumario, teoría de la historia, que requiere de los grandes sistemas filosóficos del pasado. Rechaza el positivismo y lo cuestiona severamente. Se identifica con Bachelard en "el diálogo entre la razón y la experiencia ".
Es consciente de la crisis que vive la filosofía provocada por el desarrollo de las ciencias, de la política, de la crisis de la filosofía hegeliana, por la influencia de Feuerbach y la teoría de la evolución de Darwin, y por los temas contradictorios que plantearon.
Niega que haya filosofía latinoamericana porque no se han dado condiciones para su desarrollo, lo que no significa que no haya interpretaciones de la historia de la filosofía, de ciertos pensadores, confrontación entre partidarios de la hispanidad, el catolicismo y la masonería, el protestantismo, el judaísmo, el comunismo.
Cree que habría filosofía en Colombia, a partir de "problemas vivos en filosofía, del pensamiento universal" pues de ella dependen la posibilidad de una crítica del arte y la literatura bien fundadas, la posibilidad de reflexión epistemológica en la historia y las ciencias sociales.
Hermes Tovar Pinzón
Debe sus lecturas de historia y de literatura a la Universidad Nacional, pues en su niñez, en los años 40, sólo "se alimentó del polvo de los caminos" en su Cajamarca natal. Cuando era adolescente leyó a Tarzán y el Santo y "la ejemplar conducta de Pancho y Ramona, a lo que agregaba los goles de "D'Estéfano, los balazos de Pistocho, de Hugo Barragán, de Noack Escobar y del policía Larrota" (12). Como estudiante de la Universidad Nacional, "anduvo cargado de cenizas, de muertos y de violencia" y se interesó por la historia del cercano Oriente. Luego dirigió sus estudios hacia la filosofía, la economía, la sociología, la geografía y la antropología, como disciplinas auxiliares de la historia.
Define la historia como "el desarrollo total de la sociedad", que tiene como finalidad "conocer los procesos de transformación, las relaciones de producción, sus transformaciones, sus alternativas", para que ese conocimiento pueda generar un nuevo desarrollo.
Insiste en que la historia no es una ciencia aislada, pues "es un poco de sociología, de antropología, de etnología, de arqueología, es una compartimentación de las ciencias sociales " (12). Si se ignora esta compartimentación no se podría entender la naturaleza peculiar de algunas sociedades del Perú, de Guatemala.
Resalta el papel del historiador como asesor gubernamental, en los proyectos de desarrollo económico y en la política internacional tarea que no se cumple en Colombia.
Notas
1. BASTIDAS, URRESTY, Edgar. Meditaciones. p.18
2. lbid p.34
3 Ibid p.50
4. Ibid p. 57
5. Ibid p.57
6. Ibid p.73
7. Ibid p.82
8. Ibid p-99
9. Ibid p.86
10. Ibid p.113
11. Ibid p.130
12. Ibid p.148
13. Ibid p.153
|