Introducción
Este libro reúne una serie de ensayos escritos, a finales del siglo XX, cuyos textos han sido revisados y, en algunos casos, actualizados.
Los llamo ensayos - en este caso son literarios - porque se ajustan a las características de este género multiforme que fundaran Bacon o Montaigne en el siglo XVI, que ha tenido muchos cultores a lo largo de la historia literaria - en el siglo XX hay que citar a Benjamin, Adorno, Ortega y Gasset entre los europeos, o a Rodó, Alfonso Reyes, Hernando Téllez, Alberto Montezuma Hurtado entre los hispanoamericanos - y sobre el que se podría afirmar que a diferencia de otros, es perenne.
La novela, ese género indefinido que adquiere toda la importancia que tiene a partir de Don Quijote de la Mancha, está presente en este libro con trabajos sobre las novelas: La huella de abril de la costarricense Alicia Miranda, El incendiado y Muertes de fiesta del colombiano Evelio José Rosero. El cuento, que Cortázar a diferencia de la novela, compara con la fotografía porque da una sola versión de la realidad, está representado por el libro Cuentos vividos y cuentos soñados, del mexicano Joseph F. Vélez.
Dos visiones sobre Bolívar, analiza los alcances de la polémica sostenida entre 1925 y 1928 por los historiadores José Rafael Sañudo y Sergio Elías Ortíz a raíz de la publicación del libro de Sañudo contra Bolívar.
Pasto y la Independencia, explica los motivos de la actitud de Pasto en las guerras de la Independencia Nacional.
Los poblados del valle de Atríz, reseña el libro homónimo de Enrique Herrera Enríquez sobre el significado histórico de esos lugares.
Nuevos apuntes sobre Tomás Hidalgo, libroescrito por Pablo Emilio Obando, es un nuevo aporte del autor para un mejor conocimiento y valoración de la vida y la obra de Hidalgo.
El museo de Taminango, que tiene como sede una casa del siglo XVIII, muestra las imprentas de tipo griego del historiador Leopoldo López Alvarez utilizadas en las traducciones en español que hizo de Homero, yobjetos de artes y tradiciones populares de Pasto y la región.
Evocación de Samaniego es un reencuentro emocional con el pueblo natal, el paisaje y la naturaleza tropicales vividos en la niñez, en la adolescencia por el desarraigo.
Memorias del sur es una entrevista al autor de este libro hecha por Adriana Pabón, Carlos Arcos, David Viveros y Diana Molina en la que habla sobre novela y ciudad.
Fueros y poder religioso en El Fariseo, del profesor y escritor mexicano Joseph F. Vélez es una ponencia que él presentó en un congreso de literatura hispanoamericana en California State University.
La raíz de todo mal, es el prólogoque la escritora costarricense Alicia Miranda Hevia escribió para la segunda edición de El Fariseo.
Un personaje universal, se refiere a El Fariseo, a las impresiones que sobre este libro se formaron varios escritores colombianos y extranjeros.
La libertad de expresión, defiende este derecho contra todo intento de limitarlo o prohibirlo.
Una fiesta original destaca el valor de este evento y todo lo que le debe la cultura popular a su director.
En La poesía en Nariño los libros de Julio César Goyes, de Alejandro García Gómez, de Luis Arturo Maya, de José Rivera Posada y los poemas de Mathilde Obando, autores que pertenecen a una nueva generación, mantienen muy vivo y enriquecen ese género.
E.B.U.
Precio: $15.000 US$ 7
Tejido de palabras
Por Sonia Nadhezda Truque*
Estoy muy complacida de poder hablar de un amigo entrañable, de esos que Raúl Gómez Jattin denominaba "ángeles clandestinos”. Edgar Bastidas Urresty es la expresión cabal de la amistad y la solidaridad para con todos. Hace años, cuando regresábamos de largos años de vida en Europa nos conocimos y desde entonces somos cómplices del oficio de vivir y de escribir.
Nació en Samaniego, Nariño, es licenciado en filosofía y letras por la Universidad Nacional de Colombia en 1972; doctor en filosofía por la Universidad de París VIII en 1978, especialista en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos, por la Universidad La Nueva Sorbona de París III. Asistió y participó en los seminarios de sociología de la literatura bajo la dirección de Jacques Leenhardt en la Escuela de Altos Estudios de París en 1978.
Como parte de su compromiso con la cultura fundó y dirigió la Casa de la Cultura de Nariño entre 1968 y 1971. En 1981 dirigió el Taller de Escritores Awasca de la Universidad de Nariño. Y como director de la Fundación Testimonio convocó durante cinco años el concurso nacional de cuento que contribuyó a la promoción de nuevos nombres en las letras del país, como Evelio José Rosero, Hernán Toro, Jorge Verdugo Ponce, entre otros.
Él es el autor de Tejido de Palabras, su duodécimo libro, que presentamos esta noche. Es una colección de ensayos suyos y de otros y otras autores sobre diversos temas. Casi todos los ensayos incluidos han aparecido en prensa periódica y ésta, por decirlo de alguna manera, es una selección bastante decantada y de valor.
En la introducción el autor explica los motivos de esta selección y se refiere a los antecedentes del ensayo: "Los llamo ensayos - en este caso literarios- porque se ajustan a las características de este género multiforme que fundaran Bacon y Montaigne en el siglo XVI, que ha tenido muchos cultores a lo largo de la historia literaria- en el siglo XX hay que citar a Benjamin, Adorno, Ortega y Gasset entre los europeos, o a Rodó, Alfonso Reyes, Hernando Téllez, Alberto Montezuma Hurtado entre los hispanoamericanos- y sobre el que se podría afirmar que a diferencia de otros, no desaparecerá nunca”.
En Literatura Latinoamericana incluye ensayos sobre Alicia Miranda, escritora costarricense, autora de la novela La huella de Abril, de la que el autor destaca el dominio de los temas: "La historia recrea épocas, personajes, temas con originalidad y gracia constantes", y prosigue, con varios artículos sobre Evelio José Rosero, escritor bogotano de ascendencia nariñense, que figura en la literatura nacional como uno de los más singulares y prolíficos y en el exterior por la traducción de algunos libros suyos a varios idiomas. El prólogo que le hiciera al libro Cuentos vividos y cuentos soñados delescritor mexicano Joseph F. Vélez, cierra el capítulo.
Otros ensayos reúne varios temas que hacen parte de las pasiones culturales más serias de Edgar Bastidas: el rescate de la historia regional nariñense, que ha abordado con enjundia y seriedad intelectual en Nariño Historia y Cultura, estudio muy completo sobre su Departamento, desde su creación, y aspectos como el arte precolombino, el urbanismo, la arquitectura, la sicología del nariñense, la literatura y el paisaje, el arte; en fin, es un modelo de investigación regional en su oficio de escribir.
En la lectura de la dura polémica en torno a Bolívar entre Sergio Elías Ortíz y José Rafael Sañudo, dos historiadores de Pasto, el autor se interesa por explicar lo que tiene algún valor en la formación de una identidad regional, el desarrollo de la campaña del Sur dirigida por Bolívar, el magnicidio del general Sucre, y la posición de Pasto en los avatares políticos. Pasto y la Independencia se propone dar una explicación sobre la posición realista de la ciudad en las guerras de independencia, que algunos historiadores han considerado reaccionaria por la abierta oposición a las ideas republicanas de los patriotas y que el autor interpreta y justifica cuando concluye que: "El pueblo americano y, en particular, el pueblo de Pasto fueron las grandes víctimas de esta guerra atroz por la Independencia, ya que sufrió las peores consecuencias. Su lealtad y su adhesión a la monarquía nunca fueron correspondidas, tampoco su heroísmo y sacrificio. Fue engañado y estimulado a la lucha por la iglesia y por la clase dirigente. Los excesos de la guerra explican muy bien su resistencia obstinada".
Evocación de Samaniego, lugar de su nacimiento e infancia y de sus primeras letras, es una de las bellas moradas del Sur: "La tierra como si se tratara de un paraíso perdido, del tiempo, de la vida recobradas, rememora la infancia, la única patria del hombre”, según Rilke, la eterna niñez de Peter Pan, esa edad inocente y feliz. Renacen los primeros días, la palabra descubre y nomina las cosas, la naturaleza, el paisaje, los ríos, la vida.
Trae el recuerdo de los día juveniles, de los primeros amores, de la pasión primaveral. La vida era concebida como un juego - homo ludens - en la caza, en la pesca, en la imitación de Tarzán y los monos, en las aventuras y extravíos por el río, que revivía con pavor las historias del duende, del bosque de los ahorcados".
En la entrevista que le hicieran Adriana Pabón y otros habla ampliamente sobre la relación novela y ciudad. El Fariseo, polémico libro de Bastidas es comentado por Joseph F. Vélez en un ensayo que denuncia los atropellos de un clérigo fanático en Pasto, Colombia. Y plantea esta pregunta: "¿Han superado los países hispanoamericanos este tipo de personajes retrógrados que se ocultan o se amparan detrás de la doctrina cristiana para cometer toda clase de abusos y arbitrariedades apoyados con frecuencia por las autoridades civiles locales?. ¿Permiten todavía los pueblos americanos el abuso de quienes debían servir y guiar en el terreno espiritual en vez de explotar la credulidad de los que ciegamente se dejan conducir y manipular?. Este libro suena el toque de alarma ante una situación que debiera desaparecer del continente americano y del mundo entero. Es un llamado a respetar los derechos humanos de toda persona". Sigue el prólogo de Alicia Miranda a El Fariseo un personaje real tan desmesurado que parece de ficción.
El ensayo Libertad de expresión, es una defensa de este derecho civil tan menoscabado en tiempos de los totalitarismos y la globalización. El texto Una fiesta original cierra el capítulo. Le sigue un trabajo sobre la poesía en Nariño, donde destaca a los poetas Julio César Goyes, Alejandro García Gómez, Luis Arturo Maya, Mathilde Obando y José Rivera Posada.
Este libro es una muestra de las intenciones y vocaciones temáticas de Bastidas Urresty, de su formación humanística. Su preocupación por lo regional, su vasto conocimiento de lo local lo trata desde una perspectiva universal.
Comparto con alegría todos los reconocimientos que por estos días le han hecho a Edgar, y deseo que continúe escribiendo hasta el último aliento.
*Escritora colombiana.
MUERTES DE FIESTA
Un detalle de la pintura mural titulada Aquelarre perteneciente a la serie de las pinturas negras de Goya, a quien el mundo artístico celebra este año los 25 años de su nacimiento, ilustra la carátula de Muertes de fiesta, última novela de Evelio José Rosero.
La ilustración no es casual porque tiene que ver con el mundo de los personajes en el que se desarrolla la novela.
El detalle de la carátula sólo permite apreciar un aspecto del Aquelarre, un cuadro en tono terroso oscuro, de aspecto macabro y sombrío, en el que un grupo de mujeres aterrorizadas se congrega en torno a la figura negra y descomunal de un macho cabrío. Según la tradición popular, el Aquelarre, palabra de origen vasco, es una reunión nocturna de brujos y brujas presidida por Satán que se hacía el sábado a medianoche. La representación de Goya se podría asociar con Dionisios, el dios del vino, del placer y de la naturaleza, y a la Noche de Walpurgis, recreada por Goethe, contemporáneo de Goya, en su inmortal Fausto, ceremonia de origen cristiano con elementos paganos que se celebraba el lo. de mayo con la participación de hechiceros, brujos y demonios. Cuando Goya pinta la serie de los Caprichos entre 1793 a 1798, El sueño de la razón produce monstruos y más tarde Las pinturas negras, para explicar quizás los aspectos alucinantes y demoníacos del alma humana, había sufrido una terrible enfermedad y un año después quedó sordo. Esta inclinación de Goya hacia lo extraño y lo fantástico prepara el espíritu romántico.
En una atmósfera sombría, de penumbra, surrealista, transcurre Muertes de fiesta. Está ambientada en Pasto, donde su autor vivió algunosaños de su niñez y por la descripción de la casa donde está centrada la historia parece que él intentara reconstruir y recuperar ese pasado en la memoria, en el tiempo interior, a la manera de Proust.
Los personajes, nombres y apellidos, rasgos físicos y morales, algunas formas de expresión, aunque son ficticios representan cierta época, cierta clase social, costumbres y situaciones, que en algunos casos aún perduran.
Como lugares geográficos en el espacio literario de la novela figuran Pasto o San Juan de los Pastos, el parque infantil, el café Oasis, La casa de tres pisos con caleras de caracol, identificable tal vez con la de estilo republicano, situada en el parque de Santiago, que todavía sobrevive a pesar de la feroz destrucción inmobiliaria. También sitios como El Tambo, San Pablo, Tumaco, y apellidos locales o regionales como Viteri, Dorado, Pianda, Dulce; algunos nombres de familias de origen alemán llegadas a Pasto por el éxodo de la segunda guerra mundial. Aquí el espacio literario no es metafórico como lo concibe Blanchot, sino una geografía literaria, de unión de la escritura con la tierra y la vida.
Doña Clemencia, la matrona, una viuda de aspecto frío y severo, avara, intolerante y fanática religiosa, es el eje de la vida de la casa, de su familia. Formada por Macaria, su media hermana secreta, una vieja desdentada, siniestra, quien salva a doña Clemencia de un intento de violación en su adolescencia pero no de la muerte violenta. que al final de la novela le da con sus propias manos; por Alegría, su bella hija. sonámbula, personaje fantasmagórico que se eleva al cielo como Remedios; por sus hijas: Rosario, esposa de Eleásar Pianda, y Viviana Abril, madre soltera, libertina y cleptómana, y por Joselo, el perro fiel que muere de vejez, de soledad y olvido.
Al círculo familiar también pertenecen el padre Rosner, confesor, consejero y concupiscente; el profesor López, su amigo el contador, que comparten intereses comunes, y Eduardo Ulchur, el estudiante visionario, beodo, soñador y alucinado sobre quien recae el papel protagónico. Roberto Med, tallador y escultor, compañero de estudios y experiencias de la vida bohemia y erótica de Eduardo Ulchur; el doctor Cifuentes, médico de la familia de doña Clemencia, el vendedor de manzanas y eterno enamorado de Alegría; Hipó1ita Dulce, primer amor idealizado de Eduardo Ulchur; la negra esbelta y sensual del café Oasis; el Diablo que mató por celos a la prostituta Tomasa Nieva, y un conjunto muy abigarrado de personajes, cuyos nombres y oficios sólo se conocen cuando sobreviene una matanza general por el enfrentamiento de los asistentes a dos sepelios simultáneos, forman el mundo externo de la casade doña Clemencia.
Macaria, mujer deforme y horrorosa, como las figuras de Goya y uno de los personajes-narradores, introduce al lector y a Eduardo Ulchur, en el mundo de Alegría y al microcosmos de la casa de inquilinato de doña Clemencia.
Es un mundo secreto, que transcurre en la penumbra y está marcado por la rigidez de la familia tradicional, pero se ve amenazado, por la irrupción del deseo amoroso, por la vida individual que transgrede las reglas sociales y todo lo prohibido.
Con asombro, desconcierto, primero, Eduardo Ulchur descubre poco a poco ese mundo hasta familiarizarse con él y convertirse en otra sombra errante. Como una visión fantasmal y de ultratumba, descubre a Alegría, que en las noches de luna llena baila desnuda, y de quien él se enamora hasta el delirio. Descubre ese secreto que para doña Clemencia es signo de anormalidad y una vergüenza pública, ignorando que Alegría es objeto de deseo y de seducción.
Conoce ese universo donde se mezclan la mezquindad, la ambición, el engaño, la hipocresía, la locura, la muerte. Vive esa realidad y la realidad de los sueños, la fantasía, la embriaguez, el delirium tremens, como el Cónsul de Bajo el Volcán. Vive al lado de vivos, de muertos que recobran vida, de metamorfosis, de transferencias, vivencias de sensaciones, sentimientos, de voces, de cosas que hablan, de murmullos, de sombras, que hacen recordar a Pedro Páramo.
Con sus cuestionamientos, su densidad, sus tensiones, esta novela hace varias décadas de memoria. Revela un universo implacable, una escritura turbadora, a veces contenida, en el umbral de ambigüedades vertiginosas.
El dominio de la escritura es a la vez atenuada y violenta. Lo que domina este universo es la ambición de un destino y la impotencia de la voluntad.
Ha podido restituir la atmósfera sensible que rodea siempre sus personajes. Los sitúa de tal manera que el lector percibe lo que ellos perciben. La imaginación habita el mundo de lo real hasta fundirse y confundirse con él.
La narración es lineal, intervienen varios personajes-narradores. A veces no hay demarcación del diálogo y la narración, del monólogo interior a fin de abolir exterioridad e interioridad.
Ana María Moix destaca la espléndida factura y textura verbal de la novela, la atmósfera de ingravidez y de detenimiento temporal que logra crear a partir de una rica imaginería.
Carmen Riera, crítica y periodista española señala "la descripción de sensaciones como uno de los mejores aciertos del autor", así como sus "estupendos registros líricos".
No hay duda que con esta novela Evelio José Rosero confirma su talento y sus grandes cualidades de escritor.
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